La confluencia de las avenidas Italia, Independencia, calle Aramburu, más una intrincada trama de ciclovías en torno a la rotonda que trata de organizar el tránsito en ese lugar de la ciudad, es un desastre tal, que ha generado múltiples accidentes de tránsito a lo largo de todo el año pasado, y promete provocar muchos más, teniendo en cuenta la anarquía con que fluye el tráfico en ese lugar.
Doble mano
Aquellos motociclistas que desde barrios como el 2 de Abril, Itatí, San Francisco, entre otros vienen por la avenida Italia con destino a, REFSA, por ejemplo, en lugar de tomar la rotonda, ingresan por la ciclovía que se encuentra continua a la estación de servicio ESSO.
En caso de que eso sea contramano, no hay cartel que lo indique. Si no es contramano, solo puede avanzarse hasta la ciclovía que proviene del barrio Vial, ya que de seguir, se entraría en contramano por la colectora de la avenida Independencia.
Siguiendo con el drama, sería posible solo girar hacia el Vial o con dirección a las oficinas de REFSA. En medio, el problema de gente que viene en sentido contrario.
De nuevo, no hay carteles que indiquen la dirección que deben tomar los conductores, o que remarque el sentido único de circulación.
En este punto, ya hubo varios accidentes por choque entre motos.
Contramano
Otro problema se presenta para quienes viniendo por la ciclovía del Vial, con destino a un supermercado de la zona, giran a la derecha en contramano –no hay cartel que indique esta situación, solo se supone implícita.
Lo mismo ocurre si quienes viniendo por la ciclovía, desde la Marcial Rojas hacia Independencia, giran con intenciones de tomar la izquierda. También se presupone contramano. De todos modos, aquel que toma este rumbo, comete doble falta ya que luego toma la vereda para seguir camino.
Pintura
La ciclovía, no tiene señales de pintura o implementos que dividan la doble mano, en donde la hay.
Muchas veces, en la espera del semáforo ubicado en ciclovía del Vial e Independencia, los motociclistas se colocan cubriendo el ancho de la misma, impidiendo el paso del que viene en sentido contrario.
En suma, circular por este complicado sector es casi un azar. Se impone el más fuerte, o bien, suceden los accidentes uno tras otro.
Pocas han sido las veces que se han visto a inspectores de tránsito o policía de tránsito organizando el paso de vehículos, grandes y de menor porte.
Está claro que no solo falta una mejor señalización de todo el lugar, sino que también faltan controles para evitar que haya irregularidades.
Ya que bien pueden aparecer los carteles indicativos, pero si no hay control, simplemente los infractores seguirán yendo en contramano o giros inadecuados por más que haya carteles, si es que no tienen cerca de una autoridad que sancione de manera efectiva la violación a las normas.
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