La tensión que se vive en la frontera entre Colombia y Venezuela, a causa de la guerra fría desatada entre los gobiernos de Alvaro Uribe y Hugo Chávez, aumentó ayer aún más luego de la muerte de un colombiano a manos del ejército venezolano. Y, a última hora, el voltaje de la crisis volvió a crecer por el anuncio de que el gobierno chavista ordenó movilizar miles de soldados a la frontera.
La última víctima era un colombiano que vivía en una zona rural de Venezuela y que, según las autoridades de ese país, pertenecía a escuadrones paramilitares de ultraderecha responsables del asesinato, el lunes, de dos miembros de la Guardia Nacional.
Horas después, el gobierno venezolano informó que ordenó el despliegue de "más de 15.000" efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) en estados fronterizos con Colombia para reforzar el combate contra grupos irregulares, el narcotráfico y la minería ilícita. Pero, según el vicepresidente venezolano, Ramón Carrizález, el refuerzo de soldados también se hizo en la frontera con Brasil.


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