Cayó "Chucky" junto a la "viuda negra"

Cayó

Cristian “Chucky” Monsalvo tiene 24 años y está en libertad condicional. En 2013 fue condenado a cumplir una pena unificada de 7 años de prisión. Gabriela Correa, de 20 años, está sospechada de ser una de las dos “viudas negras” que hace unos diez días desvalijaron la casa de un trabajador petrolero previa promesa de una noche de pasión desenfrenada. Ambos fueron detenidos la noche del martes en KM 8 a bordo de un Fiat Uno robado. Ayer, en la audiencia de control de detención, la justicia los dejó en libertad.

“Si cumple, un día podrá reincorporarse a la sociedad” había manifestado públicamente el abogado penalista Guillermo Iglesias luego de haber logrado ganar diversos beneficios para su detenido, el tristemente célebre Cristian Alejandro “Chucky” Monsalvo; entre esos beneficios, un juicio abreviado por diversos delitos contra la propiedad y declarado reincidente en el año 2013 a cumplir una pena unificada de 7 años de prisión.

Y es que, a sus 24 años, “Chucky” Monsalvo ha ganado y con muchas razones ser tristemente célebre en las noticias policiales desde que contaba con 10 años, cuando dialogaba con cronistas de este medio sobre la calle Huergo, en barrio Máximo Abásolo y de pronto cortó en seco dicho diálogo al percatarse que calles arriba, en dirección a la zona de quintas, subía un transporte de pasajeros.“Uy, me voy a hacer un taxi mejor...” y se fue. 

Eran años en que los trabajadores del volante eran víctimas constantes del accionar delictivo de pandillas de jóvenes que azotaban el sector. Se comentaba en esos tiempos, que a sus 10 años, “Chucky” Monsalvo lideraba una banda de pibes que tenían entre 13 y 15 años, los que, precisamente, eran el terror de taxistas y remiseros que, llegado el momento, decidieron por un tiempo largo cortar el servicio en determinados sectores de los barrios San Martín y Máximo Abásolo.

Y sus andanzas delictivas y su apodo de “Chucky” se hicieron moneda corriente en las comisarías de la ciudad durante toda su adolescencia, hasta que un día cumplió los 18 años y ahí se le empezó a complicar la historia, ya que a su mayoría de edad dejaba de ser inimputable y poco a poco fue conociendo por algunos periodos los calabozos de algunas comisarías y pabellones de la Alcaidía policial.

Pero fue acumulando causas como robos agravados en lugares poblados y en banda y hasta cuenta con otro lamentable récord: el 17 de agosto había salido de la Alcaidía policial luego de varias semanas privado de su libertad. Apenas tres horas después, lo sorprendieron junto a otros dos no menos conocidos sujetos con antecedentes, robando en una casa del barrio Abel Amaya.

Primero una condena de 6 años por diversas causas, a la que le siguió otra superior a los dos años que luego en un juicio abreviado quedó en una pena única de 7 años de cumplimiento efectivo.

Sin embargo hace apenas 2 meses, la jueza Daniela Arcuri por solicitud de la defensa, le otorgó la libertad asistida. Durante este tiempo, lo involucraron primeramente con un homicidio ocurrido en la extensión del barrio Máximo Abásolo donde fija residencia, pero luego apareció otro individuo joven que se autoincriminó y pudo zafar. 

Con auto robado y con una “viuda negra”

Esta vez lo atraparon la noche del martes con otra conocida joven mujer que ha estado involucrada en hechos delictivos y ha sido protagonista indirecta de otros gravísimos, Gabriela Correa (20), expareja de un convicto que pereció en un incendio en la seccional Sexta y que estaba preso por homicidio y descuartizamiento del cuerpo de otro hombre. 

También es una de las dos mujeres que desmantelaron la casa de un trabajador petrolero 10 días atrás cuando tras seducirlo y prometerle una noche de sexo y fantasías, lo durmieron y le sacaron electrodomésticos y hasta un Mini Cooper que luego la policía logró secuestrar.

En esta ocasión, no fueron muy inteligentes ya que se desplazaban en un Fiat Uno color azul patente DKW 553 que habían sustraído una semana atrás del domicilio de una pareja en barrio Máximo Abásolo. A través de las redes sociales y de medios radiales, la pareja damnificada había denunciado que el automóvil que les habían robado era utilizado para cometer delitos por una pareja y se ponía en conocimiento de la población y de las fuerzas policiales. 

Ese vehículo fue visto cerca de las 20 del pasado martes circulando por la avenida Nahuel Huapi de Km. 8 con una pareja a bordo. Coincidían todas las características aportadas por testigos que se trataba de los mismos que habían sido vistos merodeando en otros domicilios de la zona oeste de la ciudad. 

Cuentan que “Chucky” Monsalvo ofreció una tibia resistencia, pero fue inmediatamente reducido y detenido.

Para las fuerzas policiales esta sería la gota que rebalsaría el vaso y que Cristian Monsalvo terminaría nuevamente entre rejas y cumpliría la condena oportunamente recibida: no fue así, al parecer en la oficina judicial donde debía llevarse a cabo la audiencia de control de detención, los detenidos fueron llevados mucho más tarde de lo que habían solicitado. Eso sí, ordenaron dos allanamientos, uno en la calle Camarones 5.166 de la zona de extensión donde reside “Chucky” en la extensión del Máximo Abásolo y otro en calle La Pinta 3.005 donde se domicilia Gabriela Torres. No encontraron nada para secuestrar y lo único que quedó secuestrado fue el Fiat Uno azul robado hace una semana a la pareja. Monsalvo y Correa siguen en su libre albedrío.

Comentá la nota