El color de los festejos en el centro.
* "Brasil decime qué se siente" volvió a sonar en las calles marplatenses a pesar de la derrota, y se convirtió en hit al igual que en todo el país y en las tierras cariocas. Algunos sumaron "el que no salta es alemán", como aleccionaba Mariana a su pequeño hijo, a metros del monumento a San Martín.
*A $20 el choripán, en las inmediaciones del monumento, cerca de la calle Mitre, se instalaron cuatro puestos que vendían el tradicional tentempié nacional. Aunque apenas comenzados los festejos fueron corridos por los inspectores municipales de Inspección General.
*"No pueden estar, son peligrosos, porque generan aglomeración de gente y además tienen carbón encendido", detalló el titular de la división municipal, Eduardo Bruzetta, que siguió de cerca las alternativas del operativo.
*Como sucede siempre en los festejos callejeros, muchos de los asistentes se hicieron presentes con botellas de bebidas alcohólicas o improvisaron largos vasos cortando las botellas de gaseosa por la mitad. "También estamos controlando el consumo de alcohol -dijo el funcionario- y les tiramos los brebajes al piso. Hasta ahora no hubo mayores problemas".
*Elena, junto a su hermano Lucas y su prima Micaela, habían llegado al centro a la tarde temprano, para disfrutar de la previa y de la proyección del partido en la pantalla gigante instalada en Mitre y la peatonal.
*"Es la primera final que vivimos -explicó Elena, de 21 años- y la verdad es que fue muy emocionante". "Sufrimos un montón y pensé que íbamos a ganar, pero al final se escapó", analizó Micaela, de 17 años, que como sus primos habita en el barrio Jorge Newbery.
* Mario y Mauricio acarrearon, desde 25 de Mayo y Mitre hasta los pies del monumento, una bocina gigante de camión alimentada por un extinguidor, que literalmente despeinaba a todos en su cercanía. "Si llegábamos a ganar -explicó Mario- traíamos directamente el camión".
* Mientras agitaba las pocas banderas que le quedaban en la mano, Fernando resumió que "vendí bien, durante todo el Mundial, y hoy (por ayer) también. Antes de que empiece el partido. Ahora hay que ver si remato lo que me queda". Las banderas cotizaron a $100 las grandes y $50 las más chicas.
* Patricia y César llegaron desde Mar de Ajó a pasar el fin de semana y después de ver el partido en el departamento que están habitando, se acercaron hasta la plaza San Martín para "ver cómo era esto de los festejos". Si bien reconocieron que "puteamos bastante al árbitro italiano", aseguraron que quedaron contentos con el trabajo de la Selección Nacional.
* Sofía, Lourdes y Milagros ayer pudieron ver por primera vez una final de un Mundial, "lookeadas" con la camiseta argentina, la cara pintada con los colores patrios y hasta unas antenitas celestes y blancas en la cabeza.
* "Vimos todos los partidos del campeonato, algunos juntas, otros con amigos o familias, y para la final nos juntamos en mi casa. Fue emocionante. Después de llorar, nos trajo mi mamá al centro", relató Sofía, hincha de Boca Juniors al igual que su amiga Lourdes. La tercera amiga es simpatizante de River Plate.
* Petardos, bombas de estruendo, bengalas y hasta cañitas voladoras constituyeron el sonido ambiente, a los que se sumaron los escapes libres de los ciclomotores que lograron pasar el vallado y se estacionaron sobre la avenida Luro, entre Yrigoyen y Mitre.
* Es que el perímetro comprendido por Colón, Independencia, 25 de Mayo y Santa Fe estuvo desde las 15 de ayer vedado al tránsito vehicular, debido al operativo montado especialmente en conjunto por la municipalidad local y la policía.
* Sin embargo, muchos ciclomotores lograron traspasar los controles y llegaron hasta la base del monumento que, como en anteriores oportunidades, fue el epicentro del encuentro de las personas. Algunos treparon por las rocas, incluso con botellas en sus manos.
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