"Recibimos agresiones todo el tiempo, pero nunca una tan grave", dijeron en la empresa Tata Rápido, donde trabaja la víctima. Fue en Capitán Bermúdez, a las 6.20. El proyectil le impactó en la frente. Un pasajero condujo el ómnibus hasta el Eva Perón.
El hecho ocurrió ayer, aproximadamente a las 6.20, a la altura de Capitán Bermúdez, cuando el coche de la empresa recorría el trayecto entre Santa Fe y Rosario. Era una zona de boliches, donde había muchos jóvenes. Según el primer testimonio del chofer, que fue reproducido luego por personal de la firma, un automóvil color gris se adelantó al trayecto del ómnibus, paró poco más adelante y uno de sus ocupantes arrojó un taco de madera "de por lo menos cinco kilos", tal cual contó uno de los empleados que sopesó el proyectil.
El objeto llegó a traspasar el vidrio laminado (que normalmente se astilla) y le dio a Cobelli en el costado derecho de la frente, lo que le produjo una herida por la que el conductor del ómnibus perdió mucha sangre. El chofer consiguió estabilizar el coche, pero no pudo continuar la marcha, porque prácticamente se desvaneció. Fue entonces que un pasajero, cuya identidad no trascendió, tomó el mando del volante y dirigió la unidad hasta el policlínico Eva Perón, de Granadero Baigorria.
Ocho puntos. Una vez en ese centro médico, el hombre fue sometido a una sutura de ocho puntos. "Fue una intervención especial, porque el impacto alcanzó a una arteria de la cabeza", contó a la LaCapital Lilian Garnicas, gerente de la empresa.
Pasado el mediodía, el chofer fue trasladado al Sanatorio Británico de Rosario, donde entró a la Sala de Guardia en observación. "Tenía vidrios por todo el cuerpo", relató este diario Claudio Simo, empleado de boletería de Rosario, que recibió la noticia a primera hora y fue directamente a donde se encontraba su compañero.
Al momento de ocurrir el hecho, el ómnibus trasladaba a una decena de pasajeros; entre ellos, un policía y un gendarme.
"Tierra de nadie". En la sala de guardia del Británico, donde se convocaron directivos y compañeros del chofer, las versiones eran todas coincidentes. "Sufrimos agresiones permanentemente, sobre todo los fines de semana, a la salida de los boliches. Los jóvenes ganan la calle ebrios o drogados. También nos ocurre que nos encontramos con chicos que no tienen clases y salen con las gomeras a tirarles a los colectivos", comentó Garnicas. Pero Simo fue más allá: "Esto es tierra de nadie, siempre tiran botellazos y piedrazos, es un mar de gente borracha que no respeta nada, pasan los semáforos en rojo, van a toda velocidad. De San Lorenzo a Rosario puede pasar cualquier cosa los fines de semana".
El servicio que realizaba Cobelli sale normalmente a las 3.15 de Santa Fe y llega a Rosario aproximadamente a las 6.40. Es uno de esos coches que llaman lecheros, porque pasan por todas las localidades. Pero son los accesos a las dos grandes ciudades cabeceras del recorrido las que presentan mayores inconvenientes. "De San Lorenzo para acá, es insufrible lo que pasa. Hasta suben en pedo a los colectivos", insistió Simo.
El episodio, sin dudas, pudo derivar en una tragedia, si no fuera porque el conductor logró dominar el interno número 7 de la empresa, hasta que un pasajero tomó el volante. "Nadie mide las consecuencias que puede ocasionar la agresión a un chofer, se pone en riesgo la vida de los pasajeros y de otras personas. El ómnibus podría haberse cruzado en la ruta y generar un desastre", advirtió la gerente de Tata Rápido. Y agregó: "No sabemos cuál fue el móvil de este hecho violento, si fue con intención de robo o por puro vandalismo, lo que sabemos es que los agresores se fueron del lugar".
Cobelli tiene 52 años, hace 22 que trabaja en la firma y es también tío de los ex futbolistas de Newell”s Old Boys Sebastián y Juan Manuel Cobelli. Ayer, a las 6.20 de la mañana, podría haber imaginado un mal momento entre tanto movimiento de pibes que salen de los boliches, pero no que terminaría en un hospital, suturado, con una importante pérdida de sangre que lo debilitó al punto de no poder incorporarse.
“Un poco mareado”. “Bien, pero un poco mareado”, fueron las palabras escuetas del chofer cuando, a las 14 de ayer, fue trasladado en camilla desde la guardia médica a la sala de radiología, donde sería sometido a una tomografía computada (ver aparte), mientras los médicos pedían a los presentes (entre ellos La Capital), que despejaran el camino. El hombre tenía la frente vendada y sus compañeros lo miraron con preocupación. Después, el informe revelaría una fisura de cráneo, aunque sin desplazamiento ni afectación de masa encefálica (ver aparte).
Saúl Isacson, dueño de la empresa, también se llegó a la sala de guardia. “Las agresiones son demasiado frecuentes, tenemos roturas de vidrios tres o cuatro veces por semana”, relató, mientas Garnicas señalaba: “Podría mostrarte las facturas de los arreglos que tenemos que pagar. El vidriero no da abasto con nosotros”.
Entre preocupado y resignado, el propietario de la firma adelantó que se informará de la situación a la Secretaría de Transporte de la provincia, aunque recordó que “en realidad se le viene advirtiendo desde hace tiempo sobre estas situaciones”.
Otras voces coincidieron en afirmar que, mientras antes estos actos vandálicos eran más frecuentes en la autopista que une Rosario con la capital provincial, ahora se están trasladando a la ruta 11, justamente en estos puntos críticos de ingreso a las cabeceras.
Tata Rápido tiene 12 servicios diarios entre Santa Fe y Rosario que circulan por la autopista Brigadier López, 13 que lo hacen por la ruta 11 y siete que van a Puerto Gaboto. “Las agresiones y las roturas de vidrios son permanentes, pero es la primera vez que sufrimos un hecho de esta gravedad”, insistieron el dueño, la gerente y los compañeros de trabajo de Cobelli.
Las rutas santafesinas no sólo son noticia por los graves accidentes que las tienen como escenario. Ahora, y cada vez con más frecuencia, la violencia contra automovilistas y choferes se acrecienta, con consecuencias a veces imprevisibles.
Experiencia
La gerente de Tata Rápido, Lilian Garnicas, puso especial énfasis en la experiencia y destreza del conductor, que logró estabilizar el recorrido del móvil. “Podría haber perdido el control y generar una tragedia. Pero es un chofer experimentado”, enfatizó.
Fisura de cráneo sin daño cerebral
La tomografía computada a reveló una leve fisura de cráneo sin desplazamiento ni daño cerebral, tal cual informaron fuentes médicas a los responsables de la empresa. Desde el centro asistencial se decidió que Cobelli quedara en observación durante 24 horas para ver su evolución, que si era favorable, hoy podría ser dado de alta.
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