En la Fiesta del Chivito, en Chos Malal, la política le agregó un poco de intensidad a los calmos fuegos en donde se asan lentamente los tiernos hijos de la producción ganadera del norte neuquino. Es tiempo de campaña, además de fiestas populares, y por allí se cruzó la hacienda electoral, casi naturalmente, sacándose chispas.
El momento más intenso seguramente fue el del saludo del intendente capitalino, Horacio Quiroga, con el gobernador, Jorge Sapag, y el intendente local (y candidato a vice en la interna del MPN), Rolando Figueroa.
Se vieron desde lejos. Sapag amagó un saludo cordial, con sonrisa incluida, a la distancia. Quiroga arremetió como lo está haciendo con sus comunicados, duros con el gobierno del MPN. Se acercó en línea recta, y tendió la mano. El saludo le fue correspondido por el Gobernador, sin mayores efusiones. El intendente Figueroa se permitió más expresividad, sin perder de vista su rol de anfitrión principal de la fiesta.
Quiroga se instaló en Chos Malal para cubrir todo el norte, en su primer tramo de campaña por la gobernación. Desde allí siguió ametrallando la línea baja de la gran embarcación emepenista. Dijo que han pasado 8 años de “sumisión” frente al gobierno nacional, que ha retribuido semejante actitud con algunos “espejitos de colores”, con lo cual, dedujo el candidato, la ganancia ha sido poca y la pérdida, bastante mucha.
Sapag y su candidato local a vice en la interna donde enfrenta a Jorge Sobisch y Guillermo Pereyra, estuvo para inaugurar la fiesta, la principal del norte neuquino, con proyección nacional bien ganada. Chos Malal es uno de los bastiones que la lista Azul del oficialismo quiere defender a ultranza, con una gestión prolija y hacedora del intendente, que ha mejorado la ciudad, sobre todo en su perfil turístico vinculado a la historia, el que mejor le cabe.




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