El primer portaaviones de China surcó ayer las aguas cubiertas por la bruma en sus primeras pruebas en alta mar, poniendo de relieve las preocupaciones que ha despertado el creciente poderío militar de ese país y sus enérgicas reafirmaciones de sus reclamos territoriales. La misión del remodelado ex portaaviones soviético es el primer paso para preparar a la nave para su total lanzamiento.
China afirma que la nave será destinada a investigación y entrenamiento, en un preludio de los planes a largo plazo de construir otras tres copias fieles del modelo en sus propios astilleros.
EE.UU. reclamó ayer una mayor transparencia China sobre su capacidad militar y pidió una explicación formal de cómo se utilizará el portaaviones. La nave de 91 metros (300 pies) de eslora partió del puerto de Dalian, en el norte, donde fue remodelado, después del paso del tifón Muifa.
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