El encono sindical con Quiroga, y una contestación despreocupada del principal involucrado. La coalición municipal, en un juego de subibaja sin resolución todavía. Sapag asegura aplastante triunfo de Cristina en octubre. Ponen un poco de coto al entusiasmo por la reforma penal. Y hasta un chiste para abogados.
El culebrón de la coalición municipal, que en esta semana emitirá sus capítulos finales, genera todo tipo de especulaciones en cuanto al desenlace que tendrá. Si se baja éste, o se baja el otro, o aquel se corta solo…. Todo tipo de elucubraciones y operaciones de prensa se tejen alrededor de la alianza que desde hace algún tiempo parece agarrada con alfileres. Hay quienes aseguran que hay referentes que aparecen firmes como candidatos (hasta ahora), pero que en realidad están buscando el pretexto de bajarse porque ya no ven con mucho entusiasmo la idea de encabezar una fórmula para ganar en las municipales de octubre. “Nadie se quiere tirar arriba de la granada”, graficó un periodista en charla con colegas recordando los heroicos actos de la serie Combate en los que siempre que caía una granada a punto de estallar, siempre había uno dispuesto a taparla con el cuerpo para salvar a sus amigos. Parece que este no es el caso.
El gobernador neuquino, Jorge Sapag, no tiene empacho en vaticinar el triunfo resonante que espera el kirchnerismo para octubre, al menos en lo que hace al distrito provincial. En el discurso que pronunció en Plaza Huincul, durante un acto en el que el sindicato petrolero se hizo cargo de la administración del sanatorio de esa localidad, Sapag aseguró que en octubre Cristina Fernández obtendría en Neuquén “más del 60 por ciento de los votos”. Con el respaldo del MPN, lógicamente.
Los diputados neuquinos están acelerados y entusiasmados con el avance de la reforma del Código Penal, que ha demandado un trabajo de más de dos años a una comisión especial, y que produciría por ejemplo un cambio sustancial, al habilitar por primera vez en la provincia el juicio por jurado, es decir, ciudadanos comunes oficiando de jurados en algunos casos. Sin embargo, se hacen oír algunas voces que convocan, con conocimiento de causa, a la prudencia. Es el caso del diputado Marcelo Inaudi. El radical, abogado de experiencia, pidió no acelerar los tiempos y avanzar de a poco. “A mi me gustaría que las causas por homicidio simple o violaciones las juzgue el ciudadano, pero hay que ver la cantidad de causas que hay en trámite en la justicia y la capacidad operativa de los juzgados”, dijo en la última reunión de comisión que se hizo con el tema.
Con motivo del día del Abogado, que se celebró el lunes, no faltó la oportunidad para que un grupo de periodistas que se encontraban distendidos tomando un café compartieran un par de chistes relacionados con los hombres de leyes. Uno de los animadores de la mesa contó que un abogado se muere y se va al cielo, llega y toca la puerta. En eso sale San Pedro y le dice: ¿Tu quién eres? - Yo soy abogado y bueno pues me han mandado al cielo. -responde al abogado. - No, no! tu no puedes entrar acá- le dicen. - ¿Pero cómo que no puedo entrar?, ¿Tu quién eres para decirme que no puedo entrar?- replica el abogado -¿Cómo?!... yo soy San Pedro, el que decide si entras o no- El abogado, por supuesto, no se amilana: - A ver, ¿dónde está tu título que dice que eres San Pedro el único que puede dejar o no entrar al cielo?- Un ratito -le dice, y se va corriendo a buscar a Jesús y le cuenta pues que en la puerta había un abogado que quería entrar al cielo y que como él no quería entonces le había pedido su título que por favor salga. Entonces sale Jesús: - Bueno hombre al parecer tú no puedes entrar al cielo porque estamos llenos de abogados y ya... ya no pues. - ¿Cómo que no hay sitio, tu quién eres para que no me dejes entrar? - Yo soy Jesús el hijo de Dios y te digo que ya no puedes entrar al cielo- dice, comprensiblemente, Jesús. - ¿Cómo que hijo de Dios? ¿cuál Dios? A ver, enséñame tu partida de nacimiento, ¿dónde dice que eres el hijo de Dios? Entonces Jesús va a buscar a Dios... - Pa, pa... allá afuera hay un abogado que quiere entrar al cielo, primero le pidió su título a San Pedro, luego me pidió partida de nacimiento para ver si soy hijo de Dios... ¿qué hago? - Ya, ya, ya... déjalo entrar nomás, no vaya ser que me pida partida de matrimonio, y me caga- dice el altísimo.



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