Los encuentros gastronómicos entre amigos son fuente de pequeñas noticias interesantes. Aquí, en una misma entrega, una charla sobre el aborto, los pibes chorros neuquinos y la última tragedia de aviación en la región
En el ambiente de amistades también se encontraban presentes los hombres de leyes. Abogados, un juez y un ex magistrado también se refirieron a un tema que volvió a ser destacado por los medios: la delincuencia juvenil. La muerte del conocido “Topito” Barrionuevo, un pibe que no superaba los 19 años y que cayó bajo una lluvia de balas en un presunto ajuste de cuentas, disparó el tema en la sobremesa. “Es muy difícil investigar; los pibes manejan códigos de silencio y nadie habla nada”, reflexionó uno de los presentes, quien dijo que las bandas están cada vez más organizadas.
El ex juez recordó una anécdota tragicómica para ilustrar esta última aseveración. Resulta que el entonces magistrado andaba detrás de una banda que se dedicaba al robo de electrodomésticos. El dato que le habían dado es que en la casa de uno de los cabecillas había de todo y para todos los gustos por lo que con un simple allanamiento podría recuperar buena parte de los botines que los ladrones se habían llevado en los últimos días. Lo cierto es que el juez ordenó el procedimiento y cuando la Policía entró en la casa del conocido delincuente efectivamente se encontró con televisores de última generación, computadoras, equipos de música, artefactos para el hogar. El sospechoso no mostró en ningún momento preocupación y hasta le abrió la puerta a los policías con buen trato y luego de abrir un cajón, sacó una pila de facturas demostrando que todo ese material lo había comprado en buena ley. El tipo tenía todos los comprobantes ordenados como generalmente nadie los tiene después de que adquiere un electrodoméstico en un comercio. “¿Para qué se cree que robo, doctor?”, le dijo en voz baja el ladrón al juez. “Ahí me di cuenta que realmente que hay tipos muy organizados e inteligentes”, reconoció el ex funcionario.
Ya casi en la despedida, el dueño de casa sirvió el bajativo ideal para ayudar la digestión de la bagnacauda: un limoncello casero que uno de los comensales (un hombre cuyo apellido está directamente ligado a la construcción), había traído de regalo. El limoncello (no lemoncello, como pronuncian algunos de manera equivocada) es un licor de origen italiano que se fabrica con cáscaras de limones, alcohol y almíbar. El bajativo fue realmente delicioso, puesto que el hombre que lo preparó utilizó limones naturales y sin ningún tipo de tratamiento con agroquímicos. Mientras se servía la delicia de color amarillo intenso en pequeños vasitos, otro de los amigos comentó al drama que todavía viven algunos familiares de las víctimas de la tragedia aérea, ocurrida en mayo pasado, en territorio rionegrino. Ocurre que todavía hay cuatro personas que no pudieron ser identificadas entre los restos, por lo que los familiares deben seguir realizándose estudios de ADN para lograr que ante la ley se reconozca la identidad de los fallecidos. El hombre en cuestión se enteró de este tema a raíz de la amistad que tiene con un familiar de una de las víctimas del accidente. “Hasta el momento son desaparecidos con presunción de muerte... por eso es necesario regularizar esta situación ante la ley”, aseguró.
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