*Chimentos a la orilla de una inolvidable bagnacauda

Los encuentros gastronómicos entre amigos son fuente de pequeñas noticias interesantes. Aquí, en una misma entrega, una charla sobre el aborto, los pibes chorros neuquinos y la última tragedia de aviación en la región
Una bagnacauda al mejor estilo piamontés y el partido de Argentina y Bolivia, por la Copa América, reunió este viernes a un grupo de amigos que suele elegir los viernes como el día ideal para hablar, comer y beber como corresponde. En esta ocasión se dejó el asado y los lechones de lado para paladear esta exquisitez que algunos denominan la “prima hermana de la fondué”. “Bagnacauda” quiere decir baño caliente por lo que todos los comensales (parados alrededor de la mesa) tienen que pinchar con un palillo trocitos de pollo, cardo (cultivado, preferentemente; salvaje no porque es muy amargo), repollitos de bruselas, hongos, endivias, carne de cerdo en trozos y todo lo que la imaginación sugiera para sumergirlo en una espesa salsa hecha a base de anchoas, ajo y crema de leche. La cena fue acompañada por vinos de la zona (malbec y merlot) y cervezas. Ya en la sobremesa, cuando el partido de Argentina ya no daba ni para mirarlo de a ratos, los comensales se dedicaron a hablar a agenda abierta. Aprovechando que a la velada había concurrido un ginecólogo, los amigos lo consultaron por un tema que ya genera polémica: la legalización del aborto. El médico, que ya lleva muchos años trabajando en Neuquén, opinó que el tema no es tan sencillo como parece y que difícilmente encuentre adhesiones a la hora de que se ponga en práctica. Explicó que en la actualidad, los abortos se hacen porque constituyen una fuente de ingresos (entre 5.000 y 8.000 pesos, de acuerdo al profesional) y que si esta práctica se hace masiva al despenalizarla esas cifras van a caer, seguramente. Pero además el tema central es si el profesional puede aceptar o no interrumpir la gestación de un embarazo. “Yo estoy en contra y nadie me puede obligar”, explicó. ¿Qué pasaría si todos los médicos tuvieran esta postura y alegaran cuestiones de principios? “Hay que terminar con la hipocresía”, sostuvo el ginecólogo. “A nadie le gusta hacer abortos. Los que los hacen es porque ganan mucha plata”, sostuvo ante la mirada asombrada de los presentes.

En el ambiente de amistades también se encontraban presentes los hombres de leyes. Abogados, un juez y un ex magistrado también se refirieron a un tema que volvió a ser destacado por los medios: la delincuencia juvenil. La muerte del conocido “Topito” Barrionuevo, un pibe que no superaba los 19 años y que cayó bajo una lluvia de balas en un presunto ajuste de cuentas, disparó el tema en la sobremesa. “Es muy difícil investigar; los pibes manejan códigos de silencio y nadie habla nada”, reflexionó uno de los presentes, quien dijo que las bandas están cada vez más organizadas.

El ex juez recordó una anécdota tragicómica para ilustrar esta última aseveración. Resulta que el entonces magistrado andaba detrás de una banda que se dedicaba al robo de electrodomésticos. El dato que le habían dado es que en la casa de uno de los cabecillas había de todo y para todos los gustos por lo que con un simple allanamiento podría recuperar buena parte de los botines que los ladrones se habían llevado en los últimos días. Lo cierto es que el juez ordenó el procedimiento y cuando la Policía entró en la casa del conocido delincuente efectivamente se encontró con televisores de última generación, computadoras, equipos de música, artefactos para el hogar. El sospechoso no mostró en ningún momento preocupación y hasta le abrió la puerta a los policías con buen trato y luego de abrir un cajón, sacó una pila de facturas demostrando que todo ese material lo había comprado en buena ley. El tipo tenía todos los comprobantes ordenados como generalmente nadie los tiene después de que adquiere un electrodoméstico en un comercio. “¿Para qué se cree que robo, doctor?”, le dijo en voz baja el ladrón al juez. “Ahí me di cuenta que realmente que hay tipos muy organizados e inteligentes”, reconoció el ex funcionario.

Ya casi en la despedida, el dueño de casa sirvió el bajativo ideal para ayudar la digestión de la bagnacauda: un limoncello casero que uno de los comensales (un hombre cuyo apellido está directamente ligado a la construcción), había traído de regalo. El limoncello (no lemoncello, como pronuncian algunos de manera equivocada) es un licor de origen italiano que se fabrica con cáscaras de limones, alcohol y almíbar. El bajativo fue realmente delicioso, puesto que el hombre que lo preparó utilizó limones naturales y sin ningún tipo de tratamiento con agroquímicos. Mientras se servía la delicia de color amarillo intenso en pequeños vasitos, otro de los amigos comentó al drama que todavía viven algunos familiares de las víctimas de la tragedia aérea, ocurrida en mayo pasado, en territorio rionegrino. Ocurre que todavía hay cuatro personas que no pudieron ser identificadas entre los restos, por lo que los familiares deben seguir realizándose estudios de ADN para lograr que ante la ley se reconozca la identidad de los fallecidos. El hombre en cuestión se enteró de este tema a raíz de la amistad que tiene con un familiar de una de las víctimas del accidente. “Hasta el momento son desaparecidos con presunción de muerte... por eso es necesario regularizar esta situación ante la ley”, aseguró.

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