La agencia palestina Maan informó ayer que un bebé palestino de cinco meses murió al ser alcanzado por un bombardeo de la artillería israelí sobre la ciudad meridional de Rafah, fronteriza con Egipto, una de las más castigadas en la actual ofensiva contra Gaza, elevando a 56 el número de chicos muertos en un puñado de días.
Ayer también, otros tres niños de 13, 14 y 15 años murieron en un bombardeo en el norte de Gaza, cuando un proyectil cayó en su dormitorio, en su casa de Beit Hanun, en el norte de la Franja, según el portavoz de los servicios de emergencia locales, Ashraf al Qudra.
Hay al menos 56 chicos que perdieron la vida en el combate que mantienen Israel con Hamas.
El jueves, otros cuatro chicos palestinos murieron trágicamente. Fue en dos episodios diferentes. Al Qudra contó que “tres niños palestinos, todos de la misma familia, murieron por la tarde en una incursión israelí que atacó el centro de Gaza City”. El bombardeo fue sobre el barrio de Sabra y los chicos eran dos hermanitos de 7 y 8 años y un primo de 10.
Las víctimas se encontraban jugando en el techo del edificio de tres pisos, donde vivían, cuando la estructura recibió el impacto de tres misiles. Junto a ellos murieron varios adultos. Fuentes locales precisaron que los cuerpos fueron extraídos trabajosamente de los escombros.
La cuarta víctima es una niña de 4 años que murió por las heridas recibidas en un bombardeo en Khan Yunes.
Este hecho trágico se agrega al ocurrido el miércoles en una playa de la Franja de Gaza, donde misiles disparados por buques israelíes dieron de lleno sobre un grupo de chicos que se encontraban jugando a la pelota. Allí murieron cuatro nenes de 9 a 11 años. El presidente israelí Shimon Peres se disculpó por ese ataque. En una entrevista a la BBC, aseguró que no fue deliberado.
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