Feriados y domingos, las arenas del cauce del río Salado, a un costado del dique Galileo Vitali, se transforma en escenario natural para el rodaje de cuatriciclos de distintas potencias.
Lo más llamativo es el número de chicos de muy corta edad al mando de cuatriciclos. Aunque si bien estos rodados son de baja cilindrada, tienen la potencia suficiente para levantar velocidad.
La mayoría de estos chicos y chicas tienen entre 10 y 12 años y, además, cargan delante de ellos a niños mucho menores, que también quieren sentir la experiencia de surcar las arenas en un rodado de esas características.
Lo cierto es que todo esto tiene lugar ante la mirada cómplice de sus padres, que transportan esos peligrosos rodados y los ponen en manos de criaturas inexpertas, conociendo (¿o no?) el riesgo que ello significa. Seguramente los mayores no toman en cuenta que por estas “osadías” hay chicos que perdieron la vida y otros que sufrieron severas lesiones.
El domingo último, personal de la subcomisaría 25 de Mayo llegó al lugar y advirtió a quienes disponían cuatriciclos la obligatoriedad de usar casco, cosa que algunos mayores respetaron tras la partida de los uniformados, y otro no. Pero, como en ese momento no había niños circulando, la cosa pasó desapercibida.
De más está recomendar a los padres no poner en manos de criaturas tan peligroso “juguete”, y solicitar a la Policía que tengan más controlada la zona para evitar una desgracia.
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