Del total, 84 están albergados en la Dirección de Responsabilidad Penal Juvenil (ex Cose). Los 700 restantes están en libertad.
Hay 700 chicos judicializados en toda la provincia que no están privados de la libertad pero que tienen un acompañamiento del Estado con programas inclusivos, capacitaciones y seguimientos en las escuelas y en sus hogares. Además, hay 84 jóvenes que están alojados en la Dirección de Responsabilidad Penal Juvenil (ex Cose).
¿Por qué llegan a ser alojados acá?
Algún delito cometieron y por medida tutelar terminaron alojados en la Dirección. Si están internados es porque hay ausencia familiar, al menos en 95% de los casos. Hay situaciones en donde hubo abandono del chico y otros en donde son mínimos o nulos los límites de conducta entonces terminan criándose en las calles lo que desencadena el consumo a temprana edad y la delincuencia para saciar sus adicciones.
"La escuela de ellos ha sido la delincuencia"
¿Cómo evolucionan y se reinsertan en la sociedad?
El primer contacto con el adolescente la tiene el operador. Hay 180 para los 84 las 24 horas entre hombres y mujeres. Ellos se encargan de acompañar la tarea terapéutica y algunos hasta se convierten en una especie de familiar para los jóvenes. Aparte hay un plantel de profesionales que incluye psiquiatras, psicólogos y asistentes sociales que hacen de nexo con las familias, fundamentales a la hora de determinar la evolución en cada caso y en la medida en la que haya un entorno que acompañe es la reinserción que el joven tendrá.
¿Qué pasa con los chicos que no tienen familia?
Siempre encontramos a alguien, un tío o un abuelo, por ejemplo, que quiere asumir la responsabilidad y acompañan el proceso para que no vuelva a delinquir.
"Yo soy pastor y creo en el cambio de la gente porque Dios me cambió a mí".
¿Se logra una recuperación real?
Yo soy pastor y creo en el cambio de la gente porque Dios me cambió a mí, y si hizo eso conmigo tengo que entender que lo puede hacer con otras personas. Pero a la evolución no la debemos encasillar sólo en lo espiritual porque hay muchas cosas que involucran ese cambio como la parte física, educacional y de salud. Si al joven no le das todas las partes que constituyen el escenario de una buena persona, tarde o temprano el grado de reinserción va a ser cada menos. El Estado invierte 140 millones de pesos al año para que ellos tengan un buen estado de salud.
¿Cómo creció en los últimos años la población de internos?
La población se ha estandarizado los últimos dos años en un promedio de 70 a 90 chicos que es lo regular que tenemos en la Dirección. Los ciclos de internación van de tres meses a 2 años o el tiempo que la Justicia determine. Para las Fiestas de fin de año llegamos a 58 jóvenes lo que es muy bueno porque salieron por la fecha y todos regresaron.
¿Quiénes pueden salir y que pasa con los que no vuelven?
No todos tienen el permiso pero lo obtienen con la evolución en su conducta respecto de las normas, las leyes, la escuela. El joven también tiene sus derechos y si no quieren ir a la escuela o no quieren bañarse no los podemos obligar pero hay que trabajar para que acepte ser parte de ciertas actividades. El chico que no vuelve se lo toma como fugado, se lo pone a la orden del día y cuando la Policía lo recaptura se reintegra acá, a menos que haya cometido algún delito.
"No todos tienen el permiso pero lo obtienen con la evolución en su conducta".
¿Quién es el responsable de que haya escapes?
Ni bien el chico llega afuera, nosotros no lo podemos tocar porque somos civiles, tiene que detenerlo la Policía. La fuga se da en escasos segundos e inmediatamente hacemos la denuncia.
¿Sobre los dos fugados recientemente, qué acciones están haciendo?
Son casos puntuales y muy específicos. El chico de 18 años tiene una historia muy triste y desde muy pequeño vio la intervención del Estado porque se crió en la calle. Antes de irse, su mamá lo vino a ver porque la llamamos y después, en la tarde, se fugó. Eso pasa porque son hogares abiertos con medidas de protección y a un adolescente no se lo puede privar de la libertad.
"La cuestión adictiva es uno de los grandes problemas".
¿Por qué reinciden?
Por la cuestión adictiva que es uno de los grandes problemas. El chico de pocos recursos tiene que robar para cubrir su adicción. Hay casos muy complejos porque cuando llegan a adultos delinquen de otra manera y ahí te das cuenta que la escuela de ellos ha sido la delincuencia. Pero están los chicos que, ayudados por el contexto familiar, progresan y se recuperan.
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