La dirigencia de Central debe mejorarles los contratos a varios juveniles que hoy son piezas vitales. También tiene que revisar la deuda con algunos experimentados
En Arroyito vienen contratando desde hace años algunos servicios que luego no dan los frutos esperados. Y le termina saliendo más caro de lo imaginado. El más reciente fue el de Héctor Bracamonte, quien decidió rescindir su contrato hace días pese a que tenía para seguir hasta el 30 junio próximo. Pero el delantero, quizá palpando cómo venía la mano, se adelantó y acordó con la dirigencia una salida elegante con la condición de que le abonaran hasta el momento de firmar la desvinculación. Y el presidente Speciale y compañía cumplieron con la petición del cordobés.
Lo que también cumplieron los directivos fueron con la mayoría de los extranjeros que estuvieron defendiendo la camiseta canalla en la temporada pasada. La mayoría de ellos saldaron sus deudas mediante una leve intervención de Agremiados. Mientras que Matías Lequi, quien había sido olvidado por los dirigentes, no apeló a una inhibición sino esperó hasta llegar a un acuerdo, que fue tardío pero seguro. Eso marca que el accionar de los jugadores surgidos del club es muy distinto al accionar de los que vienen "a sumar".
Es ahí donde siempre queda postergado el que sale de las divisiones inferiores. Como sucede en la actualidad con muchos de los pibes que tuvieron que ponerse el traje de bombero para apagar el incendio. Por suerte para ellos no se quemaron, pese a que estuvieron cerca de hacerlo. Aunque terminaron erigiéndose en baluartes como Rafael Delgado, Nery Domínguez, Fernando Coniglio y Federico Carrizo. Esos cuatro juveniles que perciben sueldos bajos, sobre todo en relación a los jugadores que sumaron para, supuestamente, cubrir los puestos que hoy en día son propiedad de los chicos. Según pudo constatar Ovación, a la dirigencia ya les hicieron saber que deberán hacer un retoque salarial a la brevedad. De lo contrario, podría abrirse un frente espinoso. Otro problema a solucionar es que a Rivarola, Talamonti y Ferrari, por citar algunos casos, el club también los está bicicleteando pese a vivir diversas realidades y situaciones deportivas. Aunque lo concreto es que los gobiernos en Central les cumplen primero a los de afuera y por último a los de adentro. Sí, a esos mismos que siempre terminan poniendo la mejilla en las malas o sosteniendo los procesos, ya sea futbolísticos como políticos.

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