Además del consumo de alcohol, numerosas menores concurrieron a las estudiantinas con leyendas provocativas pintadas en su ropa o en su piel.
Frases como “Soy fácil”, o “Quién se macha primero”, y otras de alto contenido sexual, se vieron escritas en las remeras o en la piel de numerosas menores que asistieron durante a los festejos por el Día del Estudiante a los clásicos boliches de la autopista Santiago - La Banda.
Esta “moda” llamó la atención por la osadía de algunas de las frases, y se sumó a los otros desbordes clásicos de los adolescentes en este tipo de festejos.
Esta actitud de los jóvenes fue vista como una “provocación” más exacerbada de los chicos que está n en una edad en que la rebeldía es “algo esperable”, por el licenciado en psicología Martín Díaz, quien analizó que con estas actitudes buscan provocar más sin medir a lo que se exponen.
“La búsqueda de provocar al otro es una conducta muy esperable en esta edad. Es una edad en la que están muy rebeldes, sobre todo cuando las normas están tan laxas, tan suaves. Y en este momento esa provocación toma un cariz más exacerbado, mucho menos controlado, y lo que antes se manifestaba a través de una conducta como ingerir alcohol o fumar un cigarrillo, ahora los chicos redoblan la apuesta con este tipo de cuestiones que desnuda de alguna manera la orfandad que tienen de parte de los adultos”, analizó el profesional.
Y cargó las tintas contra los adultos al considerar que “evidentemente no hay un esquema, no hay parámetros, no hay límites que pongamos los adultos, entonces los chicos manifiestan este tipo de orfandad a través de estas inscripciones”.
Riesgos
“Junto con eso, hay una parte peligrosa, porque de pronto un grupo de chicas de 13 o 14 años, caminando solas por la ciudad con inscripciones que dicen ‘Soy fácil’ u otras de connotación sexual, las expone a alguna persona que no tiene las mejores intenciones, que puede malinterpretar eso y buscar otro acto que pase a lo delictivo, y todo eso tiene que ver con la estructura social que hoy tenemos, donde todo está muy permitido, donde hay una anemia; una falta de normas, de controles, cuanto menos controles hay, la conducta adolescente va a buscar redoblar la apuesta, incomodar más al adulto, buscar hasta dónde puede llegar”, advirtió.
Martín Díaz alertó que el punto es la búsqueda del menor de sus propios límites, cuando no está preparado para ello.
“Nosotros los adultos pretendemos que el adolescente pueda medir el riesgo que corre con sus actitudes, y en la edad que está no puede hacerlo, nosotros somos los que tenemos que marcárselo”, apuntó el psicólogo.
“También es un pedido a los mayores”
“Éste es un serio llamado de atención a nosotros. Buscan provocarnos más, pero también en un punto es un pedido de la presencia de nosotros; nos están diciendo estamos muy sacados, no sabemos qué hacer y hacemos cosas que ponen en riesgo nuestra propia vida. Hay mucha laxitud, y hay temor en los padres a poner límites, tienen miedos a decir no, y cuestiones que tienen que ver con vivencias propias no nos permite pensar y obrar en consecuencia en un mundo que es cada vez más complejo”, advirtió Martín Díaz.l
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