Dos chicas de 17 y 20 años, las kamikazes del subte de Moscú

Dos chicas de 17 y 20 años, las kamikazes del subte de Moscú
Eran una daguestana y una chechena, viudas de guerrilleros independentistas.
El Comité Nacional Antiterrorista ruso informó ayer que tanto los organizadores como algunos de los autores materiales de los atentados del último lunes en el subterráneo de Moscú y en la ciudad daguestana de Kizliar fueron identificados, mientras el presidente, Dmitri Medvedev, lamentó no poder aplicar la pena de muerte.

Una adolescente daguestana de 17 años, cuyo esposo, un insurgente, había caído en combate contra los rusos, fue señalada como una de las dos "viudas negras" que se inmolaron cargándose 40 muertos rusos con ellas en los ataques del lunes. "Nos veremos en el cielo", decía una carta que se encontró sobre los restos de Zhannet Abdurakhmanova, o Abdullaieva. Escrita en árabe, la corta misiva alimenta la hipótesis de que pudo haber sido entrenada en Oriente Medio, ya que el árabe es raro en el Cáucaso. La otra kamikaze tendría 20 años. A las vengadoras de caídos en la lucha separatista de Rusia se las llama "viudas negras" pero también "novias de Alá", lo que remite al mundo musulmán.

En Daguestán murieron otras 12 personas, en su mayoría policías, el miércoles pasado, en otro doble atentado. El Comité antiterrorista ruso dijo que también había identificado a sus organizadores.

El atentado en Moscú fue reivindicado por el jefe de los rebeldes del Cáucaso del Norte, Doku Umarov. Zhannet fue identificada por su cabeza, cercenada por la explosión. En la foto revelada primero por el diario Kommersant se la ve empuñando una pistola, junto al que fue su marido, Umalat Magomedov, de 30 años, alias Al-Bara, un aliado de Umarov. La adolescente no tenía aún 16 años cuando lo conoció por Internet. Magomedov fue muerto el 31 de diciembre en Khasaviurt en un tiroteo, tras un control de rutina en la calle. Plegada o captada para la ideología wahabita, una corriente puritana del Islam impuesta en Arabia Saudita, la joven al parecer se convenció de sacrificarse para vengar a su marido.

Nacida en el remoto pueblo de Kostek, murió en Moscú, una ciudad que nunca había visto antes, tras un viaje en ómnibus de 36 horas desde la ciudad daguestana de Kizliar. No hubo confirmaciones hasta ayer sobre la segunda mujer suicida del subte, que algunos medios identificaban como Markha Ustarkhanova, una chechena de 20 años, viuda del guerrillero de esa república Said-Emin Khazriev, muerto en octubre durante la preparación de un atentado contra el presidente checheno, Ramzan Kadirov. En respuesta a los políticos que tras los atentados propusieron reimplantar la pena capital, Medvedev declaró que "los autores de actos de terrorismo deberían responder, pero en cuanto se refiere a la pena de muerte tenemos nuestras obligaciones". "Puedo decir sinceramente que, si hubiera sido presidente en los 90, las decisiones habrían sido diferentes, pero ahora es inútil hablar", agregó, en relación a la moratoria que rige sobre el tema surgida como resultado de compromisos de Rusia con el resto de Europa.

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