Una chica le dio 2 puñaladas a un joven con una cortaplumas

Una chica le dio 2 puñaladas a un joven con una cortaplumas
Creen que fue por celos. El herido fue operado en San Luis. Ella quedó acusada de intento de homicidio.

Lucas Nicolás Ojeda estaba tan alcoholizado que no se había dado cuenta de que su novia le había dado dos puñaladas. Recién cuando sus amigos le avisaron que tenía sangre en el pecho comprendió que la pelea había sido más grave de lo que pensaba.

Se fue en la moto hasta el hospital de su pueblo, Candelaria, con una cuchillada en el tórax y otra en la espalda. Allí lo curaron y, por las dudas, lo mandaron al Hospital San Luis. En la capital tuvieron que operarlo porque una de las estocadas le había perforado un pulmón.

Lucas es un jornalero de 21 años sin ocupación fija que vive en la calle Lafinur. El viernes a la noche estaba en la casa de “Tatita” Agüero, sobre la calle asfaltada Mariano Moreno sin número, a dos cuadras de la plaza central de Candelaria. Sentado en el patio, tomaba alcohol con seis amigos.

Eran cerca de las diez y media cuando Natalia Lorena Romero pasó en moto con una amiga de apellido Garay.

Entre Natalia y Lucas hay o hubo una relación amorosa. La chica de 24 años, empleada de una heladería de la localidad, se bajó de la moto frente a la casa. Se encontró con Lucas y se apartaron del grupo hacia un rincón del patio, para hablar.

Nadie dice por qué. No se sabe por qué la pareja empezó a discutir. Una versión dice que fue por celos, pero los testigos adujeron no saber el motivo y los protagonistas no quisieron decirlo.

A las once llamaron del hospital de Candelaria a la Comisaría 32ª para avisarles que acababa de entrar un joven apuñalado.

Cuando los policías llegaron y lo entrevistaron en la guardia, Lucas Ojeda estaba muy exaltado. Insultaba a los oficiales y al que se cruzara. Y no quiso decirles no sólo porqué lo habían herido, sino quién lo había hecho, informó la jefa de la comisaría norteña, oficial principal María Fernanda Ruocco.

La reticencia de la víctima a dar información fue suplida por el dato que una persona les pasó a los oficiales de seguridad en el hospital. “Seguro que estaban tomando en lo de ‘Tatita’ Agüero”, les dijo.

Los policías fueron a la casa, ubicada a ocho cuadras. Allí encontraron a los amigos de Lucas, quienes les contaron el encuentro y la pelea.

Dijeron que antes de que ellos se dieran cuenta de que Ojeda tenía el pecho ensangrentado Natalia había subido a la moto de su amiga y se había ido.

El médico que revisó al herido en el hospital del pueblo consideró que las lesiones no habían puesto en peligro su vida. Pero igual aconsejó que lo derivaran a San Luis.

A la medianoche, una ambulancia emprendió el viaje de 170 kilómetros hacia la capital.

Una hora después Natalia Lorena Romero llegó a la Comisaría 32ª. La chica residente en la calle Loaiza –su casa está lejos de la de Lucas– llevaba la cortaplumas con la que había herido al chico. Dijo que cuando se encontró con él en lo de “Tatita” llevaba el arma blanca porque la usa en su trabajo, para cortar su comida.

Quedó detenida, acusada de homicidio en grado de tentativa. En la oficina policial le dieron la oportunidad de declarar. No quiso hacerlo. De modo que tampoco ella explicó el motivo de la pelea.

Hoy al mediodía va a llegar a San Luis, trasladada por una comisión policial que traerá el sumario del caso al Juzgado Penal Nº 1. Ante el juez subrogante que esté a cargo –no hay magistrado titular tras la renuncia por jubilación de Mirtha Esley- tendrá otra oportunidad de hablar para defenderse.

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