La joven de 20 años se quebró ante los investigadores a quienes les había dicho que había sido secuestrada por dos hombres y logrado escapar. Dijo que mintió por "cuestiones personales".
El último domingo de abril Lorena Silva denunció que había sido secuestrada en San Rafael por dos hombres que la habían tenido cautiva por horas. Cuando se comunicó con su familia para avisar lo sucedido dijo que había logrado escapar de sus captores por lo que finalmente, la encontraron en la Terminal de ómnibus de Mendoza.
Una vez “rescatada” la joven les indicó a los investigadores que había sido introducida en el baúl de un auto de manera sorpresiva. La víctima afirmó que momentos después el vehículo se detuvo, luego de varias vueltas, por lo que logró abrir el baúl y huir de sus secuestradores.
Antes le había enviado un mensaje de texto a una amiga advirtiéndole que la venían siguiendo. Luego de eso, no se supo más de ella por casi tres horas. La joven explicó que cuando pudo escapar del auto, subió a un micro de larga distancia que pasaba cerca, lo que le permitió alejarse de sus captores.
Luego, siempre de acuerdo al primer relato de la supuesta víctima, desde el baño del colectivo envió un SMS a su familia para ponerlos al tanto de la situación.
Pero todo eso resultó ser una farsa, algo que los investigadores ya intuían, basados en su experiencia. “En base a los testimonios que se habían recogido, la joven terminó reconociendo que había sido todo un invento y que lo había hecho por una situación personal”, explicó a Los Andes el Jefe del Departamento de Investigaciones zona Sur, Eduardo Algaba.
Y detalló: “Ayer se la citó nuevamente a declarar. En esa declaración reconoció que a través del documento de una amiga había sacado un pasaje y subido al micro, desde donde envió los mensajes de texto pidiendo ayuda”.
Algaba indicó que, según relató ayer la joven, utilizó su chip para enviarle mensajes a una amiga pidiendo ayuda e indicando que estaba siendo secuestrada. Luego, extrajo el chip original, lo destruyó y utilizó otro para avisarle a la familia. Al destruir también el segundo chip quedó incomunicada.
“Estoy muy dolida por lo que hizo. Fue una mentira muy grande y un engaño imperdonable. Su grupo de amigas pensamos que lo hizo para llamar la atención de un ex novio, ya que ella declaró que lo hizo por problemas familiares, pero no existen tales problemas con la familia”, confesó a este portal una amiga de Lorena, que prefirió el anonimato.
Por su parte, el juez de instrucción Pablo Peñasco caratuló la causa como “averiguación delito”, según confió el jefe policial consultado. Ahora el magistrado tendrá que definir la situación de la joven tras la falsa denuncia, aunque por el momento “no le ha imputado ningún hecho”, indicó Algaba.
Comentá la nota