El chavismo: un modelo de contradicciones permanentes

El chavismo: un modelo de contradicciones permanentes
Hugo Chávez convirtió a Vene-zuela en un espejo de lo que era su personalidad: un país repleto de contradicciones; con algunas de las reservas de petróleo más importantes del mundo, pero con índices de marginalidad muy parecidos a lo que se registra en las naciones más pobres de Latinoamérica, con niveles de violencia que dan escalofríos.
Hay números que hablan por si solos: en el país caribeño asesinan a una persona cada dos horas.

Las contradicciones de Chávez llevaron a que, mientras en lo discursivo parecía ser un gobierno antiimperialista, nunca dejó de suministrarle petróleo a Estados Unidos, lo que le permitió a la potencia del norte no tener ninguna clase de inconvenientes para sostener las invasiones a Afganistán e Irak. Eso no es todo: durante años, desde el gobierno de Venezuela, se habló de la unión latinoamericana y del ideario bolivariano, y Chávez terminó otorgando asistencia financiera a la Argentina cobrando tasas muy superiores a las que, por ejemplo, imponía el Fondo Monetario Internacional.

El líder bolivariano era amado (y hasta endiosado) por sus seguidores, pero también odiado por la mitad de su país. Venezuela es actualmente una nación fracturada, y gran parte del electorado chavista está compuesto por los sectores que para vivir dependen del asistencialismo del Estado. Cualquier similitud con la Argentina no es mera coincidencia.

Chávez fue el emergente de una crisis de los partidos políticos de su país, que llevó a Venezuela al borde de la anarquía a fines de la década pasada. Pero para imponer su autoridad no dudó en aplicar mano dura. No por casualidad su liderazgo se sustentó, en gran parte, en el apoyo otorgado por las fuerzas armadas, siendo Chávez un exmilitar que en los años '90 encabezó un intento de golpe de Estado, que estuvo inspirado en los alzamientos carapintadas que tuvie-ron lugar en la Ar-gentina durante la década del ´80.

Evitar la anarquía, tuvo un precio demasiado elevado. Venezuela es un país donde se han avasallado las libertades individuales de manera atroz, adoptando muchas de las medidas que ahora está implementando el kirchnerismo.

Concretamente, Chávez impuso un férreo cepo cambiario que atenta contra la propiedad privada e hizo girar la economía de su país en función de un solo commodity, el pe-tróleo, sin desarrollar el sistema productivo. Consecuencia de ello, son los elevados índices de inflación que existen en Venezuela.

En la Argentina, hay un panorama similar ya que el sistema K es sojadependiente y los niveles de inflación son unos de los más elevados del mundo.

Asimismo, Chávez también persiguió al periodismo independiente, haciendo cerrar a mansalva medios de comunicación cuya línea editorial no coincidían con los intereses políticos de su gobierno. En tanto, la administración K no se queda atrás: gasta casi 8000 millones de pesos por año para alimentar me-dios oficiales y para-oficiales, con el objetivo de imponer un solo relato de la realidad. A eso se le suma la decisión de hacer que los empresarios amigos del poder, enriquecidos a partir de los negocios con el Estado, se estén quedando con casi todos los medios de comunicación.

Hay muchos kirchneristas, especialmente los militantes rentados de La Cámpora, que miran al proceso político chavista como un camino a seguir, en la ilusión de que la sociedad argentina aceptará mansamente que se reforme la Constitu-ción -como lo hizo el propio Chávez- para eternizar a Cristina Kirchner en el poder, aprovechando que una parte importante de la oposición no encuentra el rumbo y baila al compás impuesto por la Casa Rosada.

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