El chalet anglonormando "La Marina", ubicado en Sarmiento y Falucho, fue proyectado y construido en 1925 por el ingeniero italiano Alula Baldassarini para uso personal: fue su casa de veraneo hasta 1928.
Sin embargo, ello no sirvió para evitar ni detener el deterioro de un inmueble que cumplió distintas funciones: durante la última década fue utilizado como salón de fiestas, centro cultural y albergó a personas en situación de calle. En la actualidad, allí funciona una feria americana en la que se puede conseguir desde ropa usada hasta tejas, maderas, bicicletas y libros desencuadernados.
Según los vecinos de la zona, el chalet fue usurpado hace más de diez años por una familia que comenzó a vender artículos usados para subsistir. "Están colgados de la luz y no tienen agua ni gas", asegura José, comerciante de la zona.
Adentro de la vivienda, la suciedad y el descuido asombra: la chimenea situada frente a la puerta principal está tapada por maderas, chapas y una cajonera; la caída de la pintura y del revoque dejó a la vista las vigas del techo y sólo quedan vestigios de lo que alguna vez fue el piso de parqué que eligió Baldassarini.
"Pantalones y zapatillas a 20, y las remeras a 15. Revolvé tranquila y dejá desordenado que sino, no se encuentra nada", invita a pasar un hombre de unos 40 años, a cargo del comercio.
El resto de los ambientes están clausurados y sólo pueden observarse desde afuera, a través de las ventanas sin vidrios ni postigos, por las que entran y salen palomas a toda hora. El olor del ambiente, nauseabundo, es una mezcla de humedad y pis de gato.
"A alguien que le interesa cuidar un patrimonio, lo primero que hace es impermeabilizar la cubierta –los techos- para evitar filtraciones y en este caso queda más que claro que eso no ocurrió y eso puede venirse abajo en cualquier momento", advirtió a 0223 el arquitecto Cristian Andreoli, presidente de la Asociación Civil Marplatenses Defensores del Patrimonio Arquitectónico y Urbano.
Según el especialista en bienes patrimoniales, el estado deplorable en el que se encuentra "La Marina" se debe a que "el municipio jamás tomó una medida para evitar que sucediera lo contrario". "Se sabe que el dueño de esa propiedad murió y ahora está intrusada, pero la realidad de ese inmueble no es distinta a la de otros patrimonios que son descuidados para que, si no se caen solos, el municipio los desafecte y puedan ser demolidos para hacer jugosos negocios inmobiliarios", lamentó por último
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