El deslizamiento de la ladera por una falla de placas tectónicas dejó un bosque debajo de las aguas, que se convirtió en una de las grandes atracciones turísticas de la villa.
A sólo unos minutos de navegación, el bosque sumergido se aparece imponente a través de las aguas transparentes del lago.
En una superficie de unos cien metros cuadrados donde aproximadamente unos 60 ejemplares de ciprés, desnudos y de color marfil, se conservan sumergidos, algunos, y semi sumergidos otros, apuntando hacia el cielo.
“El cerro se está deslizando, de a poco, hacia la profundidad del lago. Se creía que había sido producto de un sismo en la localidad chilena de Valdivia, hace más de 80 años, pero no es así. Estudios actuales de la UBA determinaron que eso tiene vida propia y que no tienen que ver con los sismos”, relata el guía Andrés “Chino” Sosa.
Metros hacia arriba de la ladera inmediata, la roca está desnuda, ese es el lugar visible de este gran fenómeno. Todo lo que falta en ese sector de la montaña está bajo el lago.
“No sólo eso se deslizó sino que la parte superior presenta grietas de unos 60 metros de profundidad. En vez de elevarse, esa falla en la placa tectónica está haciendo que la inclinación del cerro se vaya hacia la profundidad del lago. Y es solamente esa franja rocosa, a pocos metros de donde vive poblador Roberto Fernández, quien siempre comentaba que se movía, pero nadie le creía”, asegura el guía.
“Si se desprende abruptamente podría producir una ola que vaya directamente a la Villa. Pero es un estudio que requiere mayor complejidad. No se sabe el tiempo en que empezó el movimiento, pero sí la causa: es la falla en las placas tectónicas”, agrega mientras detiene el motor y los ojos de los turistas apuntan a la montaña y a los árboles sumergidos buscando una explicación.

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