En los últimos tres meses, medio centenar de bares y restaurantes cerraron sus puertas debido a la caída en el número de clientes.
Así se lo aseguró a Día a Día Carlos Tremsal, presidente de la Cámara Gastronómica de Córdoba. “Ha bajado muchísimo la afluencia de público a nuestros locales, lo que está impactando de lleno sobre la actividad. En los últimos tres meses, ya han cerrado unos 50 negocios debido a esta situación. Estamos muy preocupados”, señaló el dirigente empresario.
Según Tremsal, la actual situación de cierre de bares y restaurantes es claramente visible en los principales corredores gastronómicos de Córdoba capital, y citó como ejemplo la avenida Rafael Núñez, en el Cerro de las Rosas; la avenida Sabattini, sobre Ruta 9; o el mismo Centro de la ciudad, en donde varios locales ocupados por negocios de comidas han quedado vacíos.
“Los que primero están cerrando son locales pequeños o de menor envergadura. Pero, el problema de la falta de gente es generalizado y afecta también a los grandes restaurantes”, dijo, preocupado, Tremsal. El cierre de este medio centenar de negocios gastronómicos significó, según cálculos de la cámara patronal, la pérdida de unos 450 puestos de trabajo.
Costos y rentabilidad. Para la Cámara Gastronómica de Córdoba, a la falta de comensales en los locales se asuma una caída importante en la rentabilidad de cada negocio. “Nuestros costos siguen para arriba, y no podemos trasladarlos automáticamente al servicio. Si ya tenemos menos gente que antes, y encima subimos los precios, nos vamos a quedar con las mesas vacías”, razonó el titular de la entidad.
Los restoranes acusan una suba sostenida en los precios de las materias primas con las que elaboran sus menúes, particularmente los alimentos más básicos, como así también en el costo de prestación de los servicios. De hecho, por estos días el sector está negociando la paritaria con Uthgra, gremio que reclama un ajuste salarial del 30 por ciento para este año.
En ese sentido, la cámara está reclamando a la Provincia una reducción en la alícuota de Ingresos Brutos –actualmente del 5 por ciento–, con la idea de alivianar la carga fiscal que deben afrontar los locales. De igual modo, han renovado el planteo ante la Afip para que les habilite computar a cuenta del IVA parte del pago de las cargas patronales.
Más gasoleros. Tremsal aseguró que los bares y restaurantes no sólo tienen menos clientes que antes, sino que los comensales que conservan están mucho más gasoleros. “La gente no tiene plata, y entonces cuando se decide salir a comer a un restaurante se cuida mucho con lo que gasta”, explicó el directivo, señalando una baja en la rentabilidad media por cubierto o mesa.
Además, Tremsal afirmó que el consumo de servicios gastronómicos se ha concentrado casi con exclusividad en los fines de semana, particularmente los viernes y sábado por la noche, mientras que en el resto de los días de la semana la concurrencia ha bajado a niveles preocupantes. “Nosotros tenemos que pagar los sueldos de nuestros empleados todos los días de la semana, y así, trabajando casi exclusivamente los fines de semana, se hace muy difícil”, lamentó.
50 locales cerrados. En el Centro, en el Cerro y en la avenida Sabattini es donde más se nota el cierre de locales gastronómicos.
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El botones está aburrido. Así como los restaurantes han perdido clientela en los últimos meses, también los hoteleros cordobeses registran una baja sensible en el número de pasajeros alojados.
“En Córdoba capital, los hoteles hemos visto reducida la cantidad de pernoctaciones en un 10 ó 15 por ciento en los que va del año”, le dijo a Día a Día Fernando Desbots, titular de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de la Provincia.
Para Desbots, “la gente hoy tiene mucha incertidumbre, y ello genera que todo lo que es esparcimiento tienda a suprimirse”.
“Incluso –sumó el empresario hotelero–, las empresas que contratan nuestros servicios están reduciendo los viáticos que les pagan a sus empleados, y lo sentimos nosotros en los hoteles”.
Desbots recordó que el primer síntoma de caída en el nivel de actividad estuvo dado por la floja performance del verano. “Para la temporada de verano había una gran expectativa. Y no fue tan buena”, dijo.
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