Es uno de los cuatro edificios que expropió el Gobierno durante 2013. Fue demolido, limpiado y cercado.
“La idea es hacer mucho hincapié en el deporte, con canchas de vóley, hándbol, fútbol, bochas, pistas de skate y espacios de sombras con asientos para la tercera edad, senderos para caminar o andar en bici. De arquitectura sólo vamos a poner los sanitarios y espacios para el guardaparque”, afirmó la funcionaria, quien destacó que el proyecto está a cargo de Hugo Larramendi. Y aunque no pudo precisar cuándo estará listo el playón, ya que primero deben terminar el plan y analizar las ofertas de las empresas, para definir cuál realizará la obra, resaltó que quieren darle continuidad al trabajo, ya que el predio está totalmente limpio ahora.
El nuevo espacio recreativo será similar al Parque de Las Naciones, debido a que estará cerrado y la provincia se ocupará del mantenimiento, pero Polio detalló que el predio situado en Riobamba y La Pampa es más grande y tiene más vegetación. El de la ex cerámica San José, ubicado entre las calles Mendoza y la continuación de Belgrano y la vieja traza de la ruta nacional N° 7, tiene dos hectáreas y poco verde. “Lo vamos a forestar también. Tenemos que pensar en las especies que vamos a poner y que sean de crecimiento rápido”, dijo la jefa del programa.
Antes de que la vieja fábrica se transformara en un terreno totalmente vacío, el edificio sufrió varias modificaciones. Federico Tula, ministro de Inclusión Social, detalló que después de que el Ejecutivo decidiera expropiarlo, los beneficiarios del Plan limpiaron, desinfectaron y desmalezaron las instalaciones, retiraron escombros y basura e incluso colocaron cestos en la calles, para que la gente tirara las bolsas con desperdicios, en vez de dejarlas en el predio. También lo iluminaron y repararon el cerco perimetral, para reforzar la seguridad.
Pero no fue la única tarea que realizó el área, ya que además se encargaron de contener a las casi 20 familias que vivían en la ex cerámica y de buscarles un nuevo sitio para habitar. Mientras las reubicaban, decidieron ponerles un sistema de luz provisorio, debido a que estaban enganchados del servicio, las acomodaron dentro de la fábrica y mejoraron algunas condiciones del edificio, para que vivieran lo mejor posible hasta que las trasladaran.
Con la salida de todas las personas que habitaban la zona, llegó la demolición. Aunque la tarea de Inclusión Social no terminó. “Nos encargamos de mantener la seguridad porque tenemos un sistema de rondas con los beneficiarios”, dijo Tula, quien comentó que hacen lo mismo con los otros tres predios que expropió el Gobierno en 2013, pero en algunos todavía realizan otras tareas. Además, destacó que siguen trabajando con las familias y que formaron una escuela de fútbol con los chicos que vivían en la ex cerámica y el frigorífico San Carlos, otro de los edificios que pasó a manos de la provincia, debido a las malas condiciones en las que se encontraba.

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