Fito y Charly García, íconos indiscutibles del rock, demostraron sobre el escenario que siguen impactando, gracias a la experiencia y a sus grandes músicos. Críticas y personajes de la tercera noche de la Vendimia.
Fito Paez y Charly García ofrecieron shows soberbios gracias a la calidad de sus músicos y puestas en escena. Es evidente, que las falencias vocales y achaques son enmascarados con la experiencia de seres que están de vuelta. Que ya se asentaron en el podio y que hoy, se relajan y disfrutan de cargar sobre sus equipos de trabajo sus presentaciones, para que estas no pasen inadvertidas.
Fito impactó con su histrionismo característicos, mas sus cuerdas vocales no le respondieron como antes y se doblegaban, de repente. Las burlas no se hicieron esperar por Twitter aunque en el Teatro no se escuchó malestar alguno. Como siempre, amparados en las facilidades y en la impunidad de expresión que ofrecen las redes sociales.
A pesar de esto, que al fin de cuentas resultará anecdótico, Fito Paez hizo vibrar al Frank Romero Day haciendo un recorrido por sus clásicos temas. Lo acompañaron su banda y su corista Adriana Ferrer que devora la escena con su presencia y voz. Una buena apuesta del rosarino.
Luego de la repetición del Acto Central llegó el turno de Charly García que presentó su show en pantalla con el inicio de una afamada serie, que advertía que entraríamos en la "Dimensión Desconocida". Un viejo reloj de pie, una escultura, un perchero y un televisor antiguo representaban "The Twilight Zone".
Lentamente y un poco encorvado, se acercó a su teclado y comenzó una Revolución quieta, de cuyo agite se encargaron sus músicos, un sonido fuerte y mucho vocoder.
Charly rockeó dos horas y llevó al Frank Romero Day al éxtasis.


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