Más cerca de la resolución del conflicto salarial

Las negociaciones salariales de la docencia con el Gobierno dejaron buen clima y aunque oficialmente se dio a conocer un rechazo de la oferta, hay predisposición para empezar las clases y seguir negociando.
Hay otro clima. Otro ambiente. Más predisposición y aparentemente más compromiso entre los actores de la puja salarial docente este año.

La oferta del Gobierno no cayó del todo mal en los gremios porque un 28,5 por ciento es tentador y por eso, aunque nadie lo reconoce oficialmente, ya se sabe que van a empezar las clases y luego seguirán negociando hasta encontrar una salida.

La apuesta sindical pasa por conseguir que el aumento respete la escala salarial vigente, en contra de la posición del Gobierno de que se beneficie a los maestros con menos antigüedad, porque sostienen que "un docente que se inicia cobra apenas un tercio de lo que gana un docente de la misma categoría, pero con el máximo de antigüedad".

Por eso el planteo sindical pasa por "distribuir la misma plata que están ofreciendo, pero de otra manera", según confió una sindicalista de primera línea, mientras que la conducción de otro gremio llegó a decir que "si nos aumentan un 11 por ciento los básicos, firmamos…"

"Hay tiempo para acordar hasta los primeros días de marzo", se dijo en el plenario de UDAP, por lo que la idea es "seguir negociando hasta conseguir el máximo posible, porque siempre pasa lo mismo, te ofrecen una suma y luego se van estirando un poquito más. Tenemos que llegar hasta donde sea posible", y por eso el plenario sacó una contraoferta con un aumento superior para poder "partir a la mitad" con lo que el Gobierno tiene como cifra límite.

No todos piensan igual, ya que hay sindicatos, especialmente los minoritarios, que priorizan la calma y el acuerdo antes que el conflicto, pero en lo que sí hay unanimidad es en que ninguno piensa entregar la bandera del aumento al básico, porque "con la antigüedad y el radio no se negocia, ya que son conquistas sindicales que vamos a defender porque es la forma en que se escalona la carrera".

Lo que pasa es que desde la óptica sindical, quien tiene más antigüedad debe cobrar más aumento y la oferta del Gobierno es una suma fija que tiene descuentos, porque es remunerativa, pero no impacta sobre la antigüedad y el radio, porque no es bonificable.

De todas maneras, el acuerdo está a la vuelta de la esquina y la voluntad sindical de iniciar las clases el lunes es bien vista por el Ministerio de Educación, donde preparan una alternativa para presentarles hoy al mediodía, y que no variará mucho de la anterior, al menos en cantidad de dinero, como un paso más dentro de la pulseada que llevará varios días por delante.

Lo que nadie quiere es repetir la historia de la judicialización del conflicto como ocurrió en los cuatro años anteriores y donde los gremios llevan las de perder. Ni en que haya paros sin respaldo legal, para que no se repitan los descuentos de días.

Por otro lado, está la interna del gremio mayor, que ya le trajo varios dolores de cabeza el año pasado a la conducción cuando les pidieron la renuncia desde la puerta del sindicato en la calle Salta y por eso la decisión es que "a cada paso, cada oferta o cada acuerdo, sean los docentes por mandato escrito quienes acepten o rechacen", lo que, al menos en ese estamento, deja un margen para el error.

Es que ya paso varias veces que los gremialistas salieron de la paritaria opinando en los medios a favor de un acuerdo y media hora después el plenario dio vuelta la decisión y con mensajes de texto a la medianoche, llamaron al paro a partir de las 8 de la mañana.

Pero eso, por ahora, parece lejano. La temperatura del momento habla de buen clima y posibilidades de que reine la paz y que los chicos vayan a estudiar sin problemas.

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