La instalación del sistema en Colonia Molina, un distrito de Guaymallén, tiene financiamiento pero no se sabe por qué todo se frenó.
A 17 kilómetros del Shopping, hay 5.000 mendocinos que no tienen agua potable. Este es el drama que viven los vecinos del distrito Colonia Molina, Guaymallén, que se agrava por la falta de alumbrado público, la inseguridad y la inexistencia de cloacas.
Todos tienen agua de pozo, pero estiman que está contaminada, porque aumentaron los pozos sépticos que hay en la zona debido a la gran cantidad de gente que se radicó en los últimos años. Los nuevos vecinos tienen que gastar entre 8.000 y 15.000 pesos para hacer pozos de 18 metros de profundidad en el patio de su casa y sacar agua “muy dura”, que al otro día se pone verde, debido al arsénico y materiales orgánicos que contiene.
Mientras que cada habitante del Gran Mendoza consume 450 litros de agua potable por día, en Colonia Molina tienen que hervir el agua o comprarla en los supermercados en grandes envases.
Colonia Molina se ubica al norte del departamento de Guaymallén y limita con Lavalle, tiene 7.000 habitantes, dos escuelas primarias y un centro cívico que incluye una sala para atención de la salud, una sede educativa y una capilla.
El distrito tiene una extensión de 708 hectáreas, de la cuales 150 están cultivadas con camote, el sustento económico del lugar.
“Nosotros trabajamos para el bienestar de todos los vecinos, no estamos pidiendo al Gobierno que nos regale cosas”, dijo Jorge Vallone, presidente de la Asociación Grupo Comunitario San Cayetano.
El dirigente recordó que trabajan desde el 2011 en el proyecto del agua, y con la ayuda de la Universidad Nacional de Cuyo hicieron un proyecto que logró ser aprobado y contar con financiamiento desde la Nación: 8 millones de pesos para instalar 14 kilómetros de cañerías, dos cisternas y una planta potabilizadora.
A fines del 2014 los llamaron desde la Casa de Gobierno para informarles que todo estaba listo y que les otorgarían los 8 millones de pesos.
Sin embargo, los vecinos decidieron adelantar las obras y reunieron en dos semanas más de 400 mil pesos para comprar caños, que ya están instalados y se extienden por tres kilómetros.
Gloria Tapia, de la comisión directiva de la asociación, dijo: “Todo se paralizó y dependemos de la celeridad que la Municipalidad les ponga a los trámites de los expedientes. El dinero estaba aprobado”.
Otra carencia
Las calles son verdaderos “ríos de tierra”, intransitables cuando llueve, con acequias y canales llenos de inmensos yuyos, pastizales y cañaverales, que dan a los delincuentes el escenario perfecto para el delito.
Son numerosos los barrios que se están construyendo en la Colonia. Uno de esos emprendimientos ya tiene comprados todos los elementos para instalar la luz en la calle a lo largo de 500 metros en calle Miralles, pero el Municipio se demora en la instalación.
El servicio de ómnibus pasa cada una hora y, después de las 22, los usuarios tienen que caminar hasta dos kilómetros en medio de la más completa oscuridad.
Pese a todos los problemas, la Asociación San Cayetano sigue gestionando ante el Municipio y organismos provinciales y nacionales las soluciones que necesitan.
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