Cerca de 4.000 juninenses siguen con preocupación la guerra civil en Siria

Son descendientes de personas que arribaron a Junín tras la Segunda Guerra Mundial y siguen los acontecimientos que se viven en el país asiático, en el que viven muchos de sus familiares directos.
La severa crisis política y social que atraviesa Siria desde principios de 2011 llegó a su punto más candente. La guerra civil toma una forma cada vez más sólida en diferentes distritos del país asiático, donde la pelea interna por el poder es cada vez más cruel y sangrienta y se complementa con intromisiones que llegan desde el exterior.

En ese marco, en los últimos 18 meses ya murieron veinte mil personas, cifra que está en vías de incrementarse de manera sideral si el panorama no da un giro de 180 grados.

DEMOCRACIA habló con Julio Faiad, uno de los referentes de la colectividad siria en Junín, donde esa comunidad cuenta con alrededor de 4.000 miembros.

“Estamos todos muy preocupados, no pensamos que se iba a llegar a esta situación en lo que es la abuela de las patrias de Medio Oriente”, empezó relatando Faiad al ser consultado por el sentir de quienes observan los episodios desde nuestra ciudad.

Faiad sostuvo que a diferencia de lo que muchos consideran una “Primavera árabe”, graficando de ese modo la pérdida de poder del actual mandatario sirio, Bashar al-Assad, “lo que se debería buscar es el acercamiento de los jóvenes, la conformación de una unidad de cara al futuro y no el uso de la fuerza que están motorizando distintas potencias para debilitar a Siria”.

“Lo que se persigue es el debilitamiento de Irán, desde Estados Unidos, Israel y otras potencias. Ya se quedaron con el petróleo de Irak, ya tomaron el poder en Libia y ahora falta la parte estratégica que es Siria, la más cercana al territorio iraní”, explicó.

Muchos sirios en Junín

Faiad aseguró que “es impresionante” la cantidad de gente que tiene familiares directos en aquel rincón del mundo. “Hay comunicación vía telefónica, vía Internet y uno está muy preocupado porque en cualquier momento recibimos una mala noticia”, expresó.

Al respecto agregó que “tengo primos lejanos, nos comunicamos cada quince días por teléfono. Están en una situación triste, incluso muchos se quieren venir para este país hasta que se destrabe esta situación”.

Por otro lado, si bien reconoció que el presidente sirio es un dictador, aclaró que no se lo debe asemejar a figuras como Saddam Hussein en Irak o Muamar Kadafi en Libia.

“No lo asemejaría a Kadafi ni a Hussein porque es más abierto al pueblo y viene desde abajo. Lo que ocurre es que ellos tienen otra percepción de la democracia, a nosotros nos cuesta entender que un sistema democrático permita el mandato de alguien veinte años. Pero creo que con las primeras revueltas que han sucedido, él aceptó retirar su mandato, pero no va a declinar de un día para otro sino que debe llamar a una refundación para entregar el poder en las mejores condiciones. Aparte tiene el apoyo de China y Rusia, que lo están asesorando sobre los caminos a seguir”, continuó Faiad.

Una revuelta sangrienta

Un total de 19.000 personas han muerto desde el inicio de la revuelta en Siria en marzo de 2011, según fuentes opositoras. La ONU calcula que 1,5 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares aunque permanecen en el país.

“Los actos de brutalidad que están siendo denunciados podrían constituir crímenes contra la humanidad o crímenes de guerra”, dijo el secretario general en referencia a los combates en Alepo. “Esas acciones deben ser investigadas y los responsables, rendir cuentas ante la justicia”, apuntó.

La resolución respalda la demanda de Annan de “que las autoridades sirias deben dar el primer paso en la cesación de la violencia”. También exigió el confinamiento seguro de las armas químicas y biológicas de Siria.

La resolución condenó los ataques a niños, algunos de nueve años, por parte del Gobierno sirio, los servicios de inteligencia militar y grupos paramilitares.

El documento asimismo criticó que las fuerzas militares sirias recurran cada vez más a las armas pesadas, como tanques y helicópteros, y “que no regresen los efectivos ni las armas pesadas a los cuarteles” como propuso Annan.

El embajador sirio Bashar Ja’afari describió como “oligarquías despóticas” a los principales patrocinadores de la resolución, es decir, a Arabia Saudita, Qatar y Bahréin.

Comentá la nota