El edificio tiene rajaduras; paredes descascaradas; techos agujereados y afectados por la humedad.
Esta es la realidad del Centro Provincial Integrador Sanitario (Cepris) de la capital salteña. “El sector de mujeres estaba destruido. El baño se había roto... las puertas también. Faltaban insumos. No era el mismo lugar que se inauguró. Creo que no lo cuidan. Ahora es solo una fachada”, dijo Susana González, sobre la experiencia de su hijo en el centro de rehabilitaciones.
El establecimiento pretendía ser un establecimiento “modelo” en la batalla contra las adicciones que se libra en todos los barrios de la Provincia, sumidos en el éxito del aparato comercial de la droga de exterminio que salpica a miles de familias: el paco.
En 2011, el Cepris cubrió la demanda de 829 pacientes y en 2012 atendió a 935 personas, a través de diferentes modalidades de tratamientos: ambulatorios, internaciones y centro de día.
Rajaduras; paredes descascaradas; techos agujereados por la humedad; ambientes insalubres; falta de espacios de recreación y entretenimiento bajo techo son algunos de los problemas que registra el edificio.
En abril último, internos del establecimiento hicieron llegar sus quejas a distintos medios y se manifestaron frente a las puertas del rebautizado Cepris, inaugurado como Centro Integral de Rehabilitación para Adicciones. “Había seis pacientes y dos madres; lo aclaro porque en el Instituto atendemos a 60 pacientes”, dijo en ese entonces la directora del establecimiento, Carmen Palomo. “Hubo una mano negra, curiosamente estaban todos los medios, la situación no merecía una manifestación de este tipo”, aseguró en ese momento. Hoy la realidad no cambió.
El centro nació bajo la presión que ejercieron el grupo de madres que luchaban por sus hijos adictos y que en 2008 comenzaron a manifestarse en forma organizada y sistemática (ver recuadro). “Pese al anuncio del Gobierno de la Provincia sobre la construcción de un centro de rehabilitación para adictos al paco, un grupo de madres “autoconvocadas” se instalaron en la plaza 9 de Julio en la mañana de ayer”, comunicaba el 4 de diciembre de 2008 el sitio oficialista informatesalta.com. “A las 11.30 se colocará la piedra fundamental del Centro Integral de Rehabilitación para Adicciones. La obra tendrá un plazo de ejecución de 180 días corridos, una capacidad de 40 camas”, anunciaba días después.
Pero el Cepris fue inaugurado un año más tarde, el 9 de diciembre de 2009 y en lugar de “40 camas” se hicieron cuartos con capacidad para 24 internados.
Allí trabajan 30 personas, entre psicólogos, operadores, talleristas y personal administrativo.
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