El Centro de Escucha "Tabor" abrió sus puertas

El Centro de Escucha "Tabor" abrió sus puertas
El Centro Tabor es creado como un lugar de escucha, acompañamiento y ayuda a personas con problemas de adicción.
Surge como repuesta concreta al sufrimiento de muchos cansados, desilusionados, desesperados adictos a las drogas que buscan la alegría y el sentido verdadero de sus vidas. Profesionales laicos en el área de salud, sacerdotes y voluntarios trabajan para crear un espacio sencillo y cálido donde le proponen al adicto un estilo de vida simple, familiar donde cada uno de acuerdo a su profesión y compartiendo la espiritualidad, el servicio y la misión del Centro aportan su grano de arena. Durante la apertura del centro Tabor el Obispo de nuestra Diócesis Monseñor Héctor Cardelli manifestó: “Me pone bien esta inauguración porque esta propuesta estaba paralizada y somos consientes en las áreas en las que participamos de la terrible dificultad que plantean las adicciones. Apoyo ampliamente esta propuesta y agradezco a voluntarios y profesionales que brindan su servicio y me pongo en total disposición en lo que pueda ser útil.

El padre Luis Lobo quien trabaja en Caritas expresó: “hace tres años que estábamos trabajando en esto y hoy tenemos un espacio con la esperanza en que podamos animar y acompañar a tantas personas que padecen esta problemática. Poder trabajarlo pastoralmente es una gracia y un momento oportuno y agradecemos a todos los que se suman y que de alguna forma u otra colaboran y poder hoy presentar esta humilde casa que inicia y va a crecer día a día”

El padre Pedro Peñalba dijo “Esto quiere ser un lugar de transfiguración para que en medio del dolor, el sufrimiento, la muerte que significa la adicción sea un espacio en el que asumiendo esa cruz, esa debilidad, esa enfermedad, sea posible, la paz, la alegría y el cambio de vida. Cuando estaba el Papa en Brasil visito un hospital de rehabilitación San Francisco de Asís de chicos y personas de una favela adictos al crack y dijo que la droga hoy es como la lepra en los tiempos de Francisco. Los estigmatizan, los aíslan, lo quieren ocultar, pero está presente. No solamente es un centro para quienes creen en Jesús sino es abierto, libre y gratuito para que toda persona que lo necesite pueda pasar por este lugar y encontrar esa luz.”

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