Como todos los viernes Santo, este no es la excepción: el comercio permaneció con sus puertas cerradas, hay poco movimiento de vehículos y casi nadie en la calle.
Con las hojas secas que invadieron el ambiente y las veredas, sólo muy pocos se animaron y salieron a pasear al centro y mirar las vidrieras de los locales cerrados.
El poco movimiento de transeúntes ya se registra desde la mañana de este jueves, y como era de esperarse el intensifico durante este viernes.
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