Muchas de las infracciones viales que se cometen en casi toda la ciudad de Formosa, tienen ejemplos en las pocas cuadras que componen el microcentro, en donde el caos vehicular hace casi imposible la no trasgresión por acción u omisión a las normas.
Precisamente por el caos vehicular, debido a la gran cantidad de vehículos del parque automotor de la ciudad que circulan en horario de oficina por el microcentro, el mal estacionamiento es una de las principales infracciones que llegan a sancionarse con multas.
Pero no es la única. Infracciones tales como hablar por celulares cuando se maneja, no usar el cinturón de seguridad, ya no en adultos sino en criaturas o no respetar la senda peatonal aún con el semáforo en rojo.El cartel de prohibido estacionar adelante, el cordón blanco, sin embargo los autos son multadosEl cartel de prohibido estacionar adelante, el cordón blanco, sin embargo los autos son multados
El Comercial pudo observar la falta de solidaridad con las personas que cruzan las calles caminando y que no pueden hacerlo por periodos extensos de tiempo, debido a que no se les cede el paso al peatón, cuestión normada pero nunca cumplida.
Hay innumerables infracciones de este tipo y ante el cuestionamiento a los agentes de tránsito municipales, la respuesta es, “En un tránsito tan caótico, a veces se hace difícil estar en los detalles más finos”.
Sin embargo, en un lapso de casi dos horas, inspectores motorizados no tuvieron problemas en multar de forma casi simultánea a automóviles estacionados en proximidades del mástil municipal, donde la señalización resulta confusa y muestra una señal de prohibido estacionar hacia delante y un cordón pintado de blanco y no de amarillo como debería ser.
Por otra parte, este universo de faltas e infracciones se debe, en buena medida, a que los infractores saben de antemano que cuentan con pocas posibilidades de que los sancionen.
Al fin y al cabo, faltas como cruzar la senda peatonal indebidamente o hablar por celular mientras se maneja directamente resultan inviables de multar por la falta de personal, por lo tanto existen faltas comunes que nadie sanciona “es un problema crónico de todos los argentinos”, y argumentan que “esto se debe a un problema cultural, no tanto por falta de información, sino más bien por falta de educación”.
Según la asociación civil “Luchemos por la Vida”, de las 7.579 personas que murieron en accidentes de tránsito en la Argentina durante el año pasado, unas 1.100 podrían haberse salvado si hubiesen usado el cinturón de seguridad.
“Si un inspector detecta que alguien habla mientras conduce o que no respeta la senda peatonal, seguramente lo va a sancionar”, aseguraron autoridades competentes, aunque reconocieron que estas faltas “son muy difíciles de divisar, sobre todo porque se realizan en apenas segundos y, justamente por eso, hay que hacer un trabajo de seguimiento auto por auto para poder comprobarlas”.
De cualquier manera, para las autoridades es casi un hecho que los inspectores “tendrán que vigilar bien de cerca el comportamiento de muchos conductores”, sobre todo porque parece haberse instalado entre ellos la idea de que, por su caracter de común y simple, hay muchas infracciones que directamente se dejan pasar por alto.
Mientras tanto, ya sea en el microcentro como fuera del casco urbano, las infracciones de los automovilistas se multiplican a medida que pasan los minutos. No se usa el cinturón, no se respeta al peatón y casi nadie apaga los celulares antes de subirse al volante. Son faltas comunes y, llamativamente, bien conocidas por todos.
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