Rosario Central quiere pasar la barrera de su propio diez. No se conforma con la impresionante racha de triunfos que lo catapultó a la solitaria y privilegiada posición de líder en la B Nacional.
En esta ocasión el rival, por nombres, pasado reciente y peso específico, significa una estación de exigencia mayor en el sendero canalla. No sólo eso, Banfield marcha a ocho unidades de la punta, y si Central logra un resultado positivo en su terruño podrá aumentar aún más su confianza y la diferencia con sus competidores directos. Un combo que asoma inspirador. Allí radica la importancia de este nuevo paso y por eso las cifradas expectativas que lo rodean.
Las consignas nunca escritas de los manuales del fútbol indican que si algo funciona, no hay que tocarlo. Por eso Russo, un viejo lobo en esto de manejar ritos y costumbres, decidió mantener la formación que viene de superar a Sarmiento, Boca Unidos y Huracán.
Es decir, con Toledo como principal referencia de área en el ataque centralista. Precisamente, el nueve acusó un golpe en el muslo izquierdo en el inicio de la semana pero se recuperó convenientemente y no tendrá problemas para actuar hoy frente al Taladro.
El resto será lo mismo que viene utilizando últimamente. Con Lagos por izquierda y el pibe Carrizo, dueño de un golazo que le cedió la victoria frente al Globo en Parque Patricios, siguiendo en el banco de relevos. Seguramente como válida opción para el segundo tiempo, cuando suele hacer diferencia con su explosión y velocidad.
Así arriba este Central a un duelo importante. Con el sacrificio, el orden defensivo y sus ardientes deseos como visibles insignias. Con dientes apretados, alas extendidas y un avance arrollador. Derribando barreras y estirando cada vez más el sueño que lo desvela.
"No llegó ninguna oferta"
Ante los rumores sobre una posible transferencia de Nery Domínguez al fútbol italiano (Catania), el presidente Speciale le dijo anoche a este diario que "no hay ninguna oferta concreta en la sede canalla".

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