TIGRE 1 - CENTRAL 2: Liderados por el "veterano" Méndez, los purretes toqueteros de Cuffaro Russo se llevaron un triunfazo agónico de Victoria y se ríen de las urgencias desde la cima.
Es Jesús Méndez, de temperamentales 24 años, quien manda en este Central armado para una nueva batalla con los promedios. En edad, entre los titulares, sólo lo supera Chitzoff (29). Parado unos pasos adelante de Paglialunga, maneja al equipo con o sin la pelota, habla, les marca a los chicos la posibilidad de pase... Cuffaro le dio la cinta de capitán y él la asume, es la voz del DT dentro de la cancha. Y juega elegantemente, claro. Tiene a los pibitos que los acompañan bárbaro, se sueltan bajo su tutela, se animan a jugar y no les pesa la juventud. La pisan y van al piso. Jonathan Gómez, Moya, Zelaya, de a poco, le van susurrando sus nombres a los desprevenidos.
Tienen algunos pecados de juventud, lógico, aunque Chitzoff justamente es el más jovato de los que arrancaron: Luna le ganó con oficio el pelotazo que cayó entre él y Burdisso y le arrancó el penal. Pero los purretes también supieron salvar la desventaja inicial, con algo de fortuna, es real, en el rebote para el postrero grito de Franzoia.
Tigre tropezó en todos los sectores. Sin precisión, terminó mal las bolas que llevó hasta el fondo. Un centro al rival, una gambeta de más, la poca claridad en los metros decisivos fueron propiciando el fastidio. Morel laguneó, Luna fue voluntad, Matías Giménez propuso sin compañía. Castaño perdió el medio, algo estático, lo desbordó la posición inquieta de Méndez y el toque de la Central de pibes.
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