Los últimos años en la vida de Rosario Central estuvieron signados por los puntos. Y ahora no es la excepción. A esta altura hablarles a los hinchas de los resultados que deben darse para...
El presente aporta tanta calma que todo lo que ocurrió hace poco menos de un año parece demasiado lejano. Claro, es mucho más fácil el recuerdo de la racha triunfal, de los resultados que potenciaron el ánimo, pero sobre todo que fueron bien alimentados desde un funcionamiento colectivo que no le dio cabida a los retrocesos.
Analizado desde este lado todo suena demasiado loco y, por supuesto, dejando en claro que se trata de un mero juego de especulación. Porque si Central hubiese perdido los primeros 12 encuentros y hubiera arrancado su faena directamente en Florencio Varela hoy se estaría hablando de que el ascenso sería factible.
Tal vez este encuentro contra Defensa y Justicia pueda ser el mojón que significó la excursión canalla al conurbano bonaerense el 10 de noviembre del año pasado. ¿Alguien recuerda lo que pasaba en ese entonces? El equipo venía de empatar contra Ferro dejando una pobre imagen y el mundillo del fútbol hablaba de que podía tratarse del último partido de Russo en caso de no obtener un buen resultado. Desde la dirigencia siempre se negó que esto haya sido así y desde el cuerpo técnico siempre fue minimizado. Esto se trae a cuento pero no deja de ser, a la vista de los resultados, otro dato casi anecdótico.
Hoy todo cambió. Se habla de que si no es dentro de dos cotejos será en Jujuy o, tal vez, en el Gigante cuando llegue Aldosivi. Por supuesto el Canalla tendrá que cumplir con su parte de ganar en Caballito y después esperar que Sarmiento no sume de a tres en Pergamino. Sólo después de eso podrá pensarse en que contra Defensa y Justicia puede ser el gran día. Hoy no deja de ser una chance con un alto grado de probabilidad. Seis meses atrás ni el más optimista hubiese podido imaginar un escenario como este. Y todo por una racha de 19 partidos a pura furia.
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