Central a esta altura del torneo sumó más puntos que en los dos anteriores

Central a esta altura del torneo sumó más puntos que en los dos anteriores

El arranque, que en puntos supera a los de los dos torneos anteriores, se contrapone con las sensaciones que entrega la irregularidad. Explicar el presente futbolístico de Central no es fácil.

Explicar el presente futbolístico de Rosario Central puede no resultar una tarea sencilla. Al menos requiere de algunos puntos que no se pueden escindir de esa mira introspectiva en la búsqueda de conclusiones. Es que por un lado está lo estrictamente numérico y por otro aparecen las sensaciones, que, extrañamente, mutan de un sentido a otro. El equipo canalla está en medio del mejor arranque de torneo desde su retorno a primera división, bastante superior al del Inicial y, aunque por poco, superando lo realizado en el último campeonato. ¿Entonces, por qué las inquietudes, preocupaciones o, si se quiere, cierto desconcierto por parte de los hinchas? Es donde entra a jugar esa sensación de que el barco se estabiliza de a ratos y marcha hacia un punto fijo, pero que cada ola lo hace perder cierta estabilidad.

Graficar la comparación que se intenta exponer sí es una tarea sencilla. En las primeras 9 fechas tras su vuelta a la máxima categoría, Central sumó apenas 8 puntos (2 triunfos, 2 empates y 5 derrotas). En el Final 2014 a esta altura tenía 12 unidades (3 victorias, 3 empates y 3 caídas). Y hoy tiene un punto más. ¿Con la posibilidad de haber sumado algo más? Definitivamente sí. Pero hay algo que hace que ese crecimiento, al menos desde los números, no logre instalarse en el inconsciente colectivo como un paso adelante con demasiada firmeza.

Y es ahí donde en esa base de cuestiones objetivas aparece toda esa carga de subjetividad que es la que hace que el fútbol esté bajo la lupa.

La posibilidad de encarar tres torneos fue un mojón importante. Y hasta puede pensarse que de haber pasado la llave contra Boca, por la Sudamericana, aún jugando mal, haría que el análisis hoy fuera otro. Es un razonamiento atendible. Pero eso no ocurrió y tal vez haya sido una de las consecuencias de este tránsito irregular que el Canalla le está imprimiendo a su recorrido en el semestre.

La irregularidad cuenta. Y a esta altura parece ofrendar un alto grado de fastidio, sobre todo para el técnico y sus jugadores. Ese ir y venir entre algo que parece cercano a lo buscado y algo que se aleja demasiado y despierta críticas de todos, y de todo tipo, es lo que le da entrada y un boleto de estadía permanente a esas sensaciones de que las cosas están más cerca del debe que del haber.

La idea es moverse sólo en lo que tiene que ver con el torneo local, pero obviar lo otro no es sencillo y hasta resultaría imprudente. Porque el partido contra Boca en la Bombonera fue un click, o mejor dicho un fiel reflejo de lo que le pasa a este equipo. Claro que no fue lo único, ya que cosas similares le ocurrieron, por ejemplo, en cancha de Tigre y el otro día ante Independiente.

En ese análisis exhaustivo que el cuerpo técnico canalla lleva sobre rendimientos individuales y colectivos debe figurar un crecimiento desde los números y hasta podría resultar un aliciente con vistas al futuro. El tema es que al cerrar la carpeta en la que figuran todas esas cosas, las que emergen son las sensaciones de que más allá de estar ante un mejor arranque en cuanto a números, al equipo le falta una vuelta de tuerca para afianzarse y no viajar de un extremo al otro.

De allí el viaje pendular que va de la relativa tranquilidad que pueden entregar los números a la palpable sensación de que el afianzamiento como equipo tiene unas cuantas materias pendientes.

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