Las buenas campañas se construyen con triunfos y a eso se llega, inexorablemente, con goles. El primer rubro Central lo viene cumpliendo al pie de la letra. Hoy son diez las victorias...
Presentado el cuadro de situación, los análisis pueden ir tanto para una dirección como hacia otra. Y todos los caminos elegidos son válidos. No es descabellado pensar que al equipo de Miguel Angel Russo le falta un goleador de raza, alguien que esté en condiciones de destrabar un partido o bien cerrarlo cuando la pelota cae en el área contraria. Como contrapartida, ¿cómo se entiende que después de 10 triunfos seguidos y un paso arrollador ningún futbolista canalla se prenda en esa lucha? Esa es otra arista. Que tiene su explicación por cierto.
Nadie podría arrogarse hoy el derecho de quitarle mérito a Central de estar donde está. Es más, salvo el encuentro ante Crucero del Norte, en el que la victoria corrió cierto peligro, los otros nueve partidos fueron ganados con una suficiencia tal que no amerita análisis pormenorizados. Esto es, se dominó al rival y, aun creándole contadas situaciones de gol, se le ganó con absoluta justicia.
Aquí es donde entra a tallar la forma de jugar y de llevar adelante los encuentros. También, claro está, la incapacidad para encontrar ese futbolista desequilibrante y letal en los últimos metros. Lo cierto es que hasta aquí sólo un delantero (Medina) está entre los que más convirtieron. Los otros son todos mediocampistas. Algo que sorprende, más el caso del Pachi Carrizo, quien ingresa siempre desde el banco de suplentes.
La lucha fue titánica desde el principio. La apuesta por Bracamonte no resultó. Tampoco la inclusión de Javier Toledo junto a Tomás Costa (jugaron cuatro partidos juntos desde el arranque). Fernando Coniglio (dos goles) amagó con romper ese maleficio, pero se quedó en el intento (hoy hasta está quedando fuera del banco) y el retorno del propio Toledo a la titularidad no asoma como solución.
¿Esta solución dónde está entonces? En lo que hace el resto, con escasa colaboración por cierto, pero con un grado de efectividad llamativo, precisamente por la calma con la que el equipo maneja los cotejos, sintiendo que alcanza con lo justo y necesario.
Claro, también es poco probable que un equipo tenga goleadores cuando convierte poco y gana, generalmente, por la mínima diferencia. Sólo en siete de las 22 fechas disputadas el Canalla marcó más de un gol. Y sólo cuatro veces (Atl. Tucumán, Chicago, Gimnasia de Jujuy y Gimnasia La Plata) ganó por más de un gol de diferencia.
A cualquier técnico que se le consulte sobre las cualidades que debe tener un equipo para ser protagonista la respuesta será, entre muchas otras, contar con varios jugadores con capacidad de gol (entre 11 futbolistas se repartieron los 26 goles anotados —uno fue en contra—). Central hoy los tiene, aun sabiendo que ninguno puede levantar la bandera de la gula.
Hoy se gana bien, aunque con lo justo. Y el hecho de no desesperarse en la búsqueda ni arriesgar más de la cuenta tal vez tenga que ver más con una virtud que con un punto flaco a corregir. Se trata de un líder hoy indiscutido. Que tiene gol, pero que carece de goleadores.

Comentá la nota