Del amistoso ante Fénix al debut con Quilmes hubo una sola variante. El Chino Luna marcó la diferencia, pero el equipo mantuvo la línea.
Como primera medida hay que decir que sólo se trató de un partido, que nada se logró y que el camino por recorrer aún es demasiado largo. Pero el primer paso dado no deja de ser importante y fortalecer los buenos augurios en lo que hoy se montan la mayoría de los hinchas.
El análisis de aquel cierre de pretemporada, con el amistoso contra el conjunto oriental, pudo sonar a exitista teniendo en cuenta la dura competencia que se avecinaba. Hoy, después de la primera puesta en escena, se puede decir que el trabajo con aquellos futbolistas, la mayoría de los cuales habían formado de la base del equipo de la B Nacional, entregaba indicios positivos.
Se insiste, sólo la variante de Luna por Acuña (aquella vez estuvo Lucas Lazo por Ferrari porque el Loncho estaba con una sobrecarga) fue lo que se vio desde lo nominal. No por ello hay que dejar de lado que el ex River fue precisamente el encargado de inclinar la balanza, de hacer que todo ese orden establecido que ya existía sobresaliera aún más.
"Estaba claro que hacía falta un nueve de área, que fue el que terminó marcando la diferencia, pero el equipo estaba bien. En el vestuario decíamos que si venía alguien, mejor, pero que nosotros como equipo estábamos conformes, con mucha confianza porque lo habíamos mostrado en los amistosos. Por supuesto la llegada de Luna, de Abreu y de Castillejos nos va a jerarquizar mucho más", deslizó ayer Diego Lagos ante la consulta de Ovación respecto al tema en cuestión.
Hoy Russo sabe que cuenta con más variantes por los nombres que arribaron durante la semana previa al inicio del torneo. Y no sólo en la delantera, sino también en el mediocampo y la defensa. Pero después de lo que fue el punto de partida contra Quilmes el técnico canalla difícilmente decida cambiar la estructura en gran medida.
Nadie está en condiciones de afirmar que con la base de lo que fue el equipo de la B Nacional se está en condiciones de pelear por cosas importantes. Mucho menos garantizar que la inclusión de todos aquellos futbolistas que llegaron como refuerzos garantizarán una mejor performance. Sí puede decirse que aquella calma que Russo y también sus dirigidos mostraban en esos días que parecían turbulentos por la lenta legada de los refuerzos tenía cierta consistencia, amén de todo lo que hay por demostrar.
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