A 25 centímetros del fin de la emergencia

La cota de ayer alcanzó 157,75 metros sobre el nivel del mar. De superarse el límite de 158, se dejarán de lado ciertos protocolos sobre la calidad del agua y se permitirá la recreación en el lago.

A sólo 25 centímetros de la cota fijada para abandonar la emergencia hídrica se ubicó ayer el nivel del dique Paso de las Piedras.

Si bien durante la víspera se registraron algunas tenues precipitaciones, el ascenso en las reservas del embalse fue consecuencia de las lluvias de fines de abril, que alcanzaron un promedio de 30 milímetros en la cuenca del río Sauce Grande, principal aporte del lago.

La marca de la víspera (cota 157,75) es la más alta desde 2009, año en que se declaró la emergencia hídrica en nuestra ciudad. La medida se ubica 25 centímetros debajo de la que permitiría al lago salir de su estado de Alerta 1.

A fines de abril el embalse había crecido 4 centímetros producto de las últimas lluvias de ese mes, mientras que ahora trepó otros seis como consecuencia de nuevos aportes desde la zona serrana.

De alcanzarse la cota 158, y ante una eventual salida del estado de alerta, se dejaría la práctica de ciertos protocolos relacionados con el control de la calidad del agua y se autorizaría el uso recreativo del lugar.

Si bien se aclaró que la emergencia hídrica vigente en Bahía Blanca no se modificará en principio por un aumento de la cota a 158 metros, durante años se mencionó --sin que hubiera desmentido alguno-- de esa marca como punto establecido para la salida de la emergencia.

Los responsables de la administración del dique coinciden en pedir que se mantenga el uso racional del recurso, ya que las reservas siguen siendo ajustadas y se está lejos de un panorama adecuado.

La crisis hídrica permite además a la empresa Aguas Bonaerenses SA acceder a fondos provinciales para la realización de las obras necesarias que garanticen el suministro adecuado de agua potable.

El mito de los 158

ADRIAN LUCIANI

Aluciani@lanueva.com.ar

Pese a las aclaraciones de algunos funcionarios de la Autoridad del Agua sobre la relativa incidencia de la cota 158 para decretar o no el fin de la emergencia hídrica, la realidad indica que Bahía Blanca ya superó esa situación en febrero de 2011, cuando lluvias importantes terminaron con el temor de un abrupto quiebre en el abastecimiento.

Seguramente nunca será reconocido, pero fue ese "el momento" en que la población y las autoridades pudieron respirar aliviadas y dejar atrás meses cargados de dramatismo.

Por eso, hoy poco importa si la cota del embalse llega a 157,75, 158 o 159 metros sobre el nivel del mar. Y para robustecer esta postura sólo basta recordar que la emergencia hídrica recién fue decretada en agosto de 2009, cuando Paso de las Piedras evidenciaba un panorama desolador y una cota algunos metros por debajo de la actual, cerca de los 154 metros.

Hoy se habla de la necesidad de preservar las fuentes de agua y su calidad, pero en aquellos años muy poco pareció importarle a los organismos competentes que la única fuente de agua potable para Bahía Blanca y Punta Alta contara con menos del 25% de su capacidad, sobre todo porque el alerta amarillo decretado no había sido comunicado oficialmente.

Frente a ese escenario, llegar a los 158 metros no constituye algo que merezca demasiada importancia para el común de la gente, salvo para algún que otro titular periodístico, porque así como ese nivel puede ser superado en cuestión de días, también es cierto que luego de varias jornadas de calor y sin lluvias puede caer de manera inmediata.

Entonces, ¿si esa marca vuelve a posicionarse por debajo de los 158, habremos entrado nuevamente en emergencia hídrica? Y si vuelve a superarla, ¿habremos salido nuevamente?

En cambio, la salida o no de la emergencia en el plano formal sí tiene vital importancia para los organismos provinciales vinculados con el tema, sobre todo para ABSA, empresa a la que la crisis hídrica la coloca en una ventajosa posición a la hora de recibir recursos desde La Plata.

Evidentemente, cuesta imaginarse un futuro promisorio para las obras de agua en la ciudad, si es que en realidad tienen futuro en medio de las penurias económicas que afronta desde hace tiempo la Provincia, lo que indica, a todas luces, que acá está en juego mucho más que la necesidad de cuidar el embalse y proteger sus reservas.

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