El asentamiento Virgen de Caacupé será levantado en un año y medio, si se construyen 103 viviendas. Pelea por no más gente.
CENSO
El municipio de Florencio Varela, a través del área social, debe censar a los pobladores. Ayer, parte de ese trabajo comenzó a ejecutarse y fue con la supervisión del Secretario de Salud, el doctor Alejandro Bagato en persona. Varela al Día fue convocado por los vecinos del barrio, que trabajan mancomunadamente con el Centro de Participación Popular Monseñor Enrique Angelelli, que conduce el abogado José Luis Calegari.
María, coordinadora del barrio, nos había convocado para ser parte de la recorrida y a través de este diario lograr un compromiso del funcionario de salud en lo que hace a ayuda social para los más que humildes pobladores. Es que a 15 días de la última inundación, el agua no ha bajado y con la ayuda de camiones atmosféricos algo ha mejorado. Con todo, 10 viviendas que quedaron bajo el agua, han sido trasladadas a otro lugar. Asi las cosas dio comienzo la recorrida de campo cuando dos máquinas viales arribaron para abrir lo que sería una calle. Este hecho generó la reacción de los asentados ya que el nuevo espacio generaría más viviendas, con lo cual la suma de 103 destinatarios de las viviendas construir podría incrementarse. Y a los nuevos ¿como decirles que no?
Las máquinas llegaron al lugar "contratadas" por algunos vecinos que estaban representados por un hombre de nombre Juan, quien dijo ser referente del funcionario municipal Jorge "El Negro" Roldán.
El doctor Bagato trató de frenar el trabajo de las máquinas, pero Juan se opuso tenazmente. Hubo discusiones y salió a la luz el presunto origen del movimiento de tierra: "Vos querés abrir la calle para vender la tierra, que no es de nadie y traer a tu gente para ser referente político. Acá somos 103 familias que vivimos mal y no hay más lugar", dijo María al tiempo que Calegari reafirmó los dichos. Juan y su mujer Mirta, negaron las imputaciones pero reafirmaron su condición de responder a Roldán. Los maquinista negaron haber recibido plata y Juan ordenaba lo que había que hacer diciendo que "entre algunos vecinos juntamos 30 pesos y se los dimos para el asado. No queremos que se junte la vagancia en este lugar y necesitamos una calle", dijo Juan. En el aire flotaba el número 22-. Esa seria la cantidad de familias que llegarían. Bagato dijo que la ayuda social solo alcanzaba para los que están necesitados y no para más gente que llegue al lugar de otras zonas. Así las cosas hubos ásperas discusiones hasta que se arribó a un acuerdo. Juan se comprometió a evitar la intrusión de más asentados. Los que están, desde hace 18 meses, habrán de colaborar con lo que sea, inclusive la fuerza.
En el medio quedó flotando la duda de quien envió las máquinas viales y con que motivos. ¿Más gente al asentamiento?
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