El profesional Carlos Beros de BEHA Ambiental S.R.L explica, la composición geológica del material volcánico aportando una mirada técnica hacia el futuro de nuestra región.
Continuando con el aporte de información de los profesionales, publicado en el día de ayer en El Cordillerano, en esta edición Carlos Beros de BEHA Ambiental S.R.L explica, la composición geológica del material volcánico aportando una mirada técnica hacia el futuro de Bariloche.
Para dar explicación a todos los interrogantes que existen en la población, Beros dividió a la temática en tres grandes ejes. La primera trata sobre el comportamiento de la ceniza en los suelos; en segundo lugar arriba la relación del material volcánico con los causes y espejos de agua. En último lugar el geólogo explica la composición técnica del material que se suspende en el aire ya sea por la llegada de la pluma o por presencia de vientos.
La ceniza en el suelo
C.B: -En sitios donde hay infraestructura, hay que llevarse la ceniza, hay que planificar como sacarla y para hacerlo, primero hay que saber para que sirve, sino te sirve para nada, se tiene que trasladar al lugar que se crea adecuado.
En los lugares donde la ceniza no interfiere cabe hablar de “integración”, esa es la palabra clave. Antes que estuviéramos nosotros la ceniza simplemente se integraba, creo en gran medida que tenemos que dejar que eso ocurra, favorecer la integración y en los casos en los cuales la necesidad es grande acelerarla.
Hay modos ingenierieles que te permiten saber si la arena que se integra, cambia, beneficia o perjudica la estructura de un camino, un estacionamiento o demás. Hoy puedo asegurar que la mayoría de las calles y los caminos de tierra aceptan la integración de ceniza, no es necesario sacarla.
El caso del campo es muy interesante: en muchos lugares todo el sistema natural está reaccionando, los organismos cavadores (tucu-tucu, piches, cascarudos, peludos, lombrices, etc.) empiezan a integrar la ceniza. Esa capa que se mira de arriba y asusta, porque parece que está inhibiendo todo, de ninguna manera es así, está provocando que disminuya la evaporación y está guardando el agua debajo de esa cascarita. Esto no es novedad, lo pudimos ver en la Patagonia en reiteradas ocasiones, hay muchos ejemplos.
-El problema se genera donde hay actividades como la ganadería, la agricultura o una ciudad…
C.B: -Nosotros estamos seguros que esto es una transición, esto arranca hoy y termina dentro de, no quiero exagerar, en algunos lugares más en otros menos; pero en un año y medio o dos ya vamos a empezar a ver un cambio. Los terrenos nuestros empiezan a decaer en un punto hasta que cae la ceniza que hace un crack, luego aumenta la producción hasta caer en un nuevo ciclo de 60, 70 años o los que lleve. Hay que tratar de trasmitir que lo que pasa es eso, que no hay que descorazonarse en esta transición, no hay que abandonar el campo o venderlo por dos pesos, porque después va a tener una tierra mucho mejor a la que se vio unos meses antes de que caigan las cenizas; es cuestión de tiempo.
El clima, la ceniza y el campo
C.B: -La ceniza oficia de núcleo de condensación, las nubes vienen del Oeste cargadas de agua, cuando suben cambia la presión, condensan y precipita. Lo que provoca la gota de agua es un sólido que puede ser polen o polvo de cualquier tipo, cuando hay mucho de esto se obliga al agua a caer antes. De esta manera la poquita agua que pasa del Oeste hacia la estepa queda capturada por la ceniza y cae principalmente en la zona de cordillera.
-Esto empeora la sequía que ya existe en el campo
C.B: -Esto suma a la sequía que viene de antes. Es un tema muy interesante que está relativamente estudiado, he escuchado dos o tres casos donde se estudia esto, pero no está sistemáticamente analizado. No sabemos cuanta agua queda capturada en la ceniza y cuanta llega a donde se necesita.
El agua potable
C.B: -Yo lo analizaría en distintos ámbitos: en el cordillerano, donde la cuestión es simple: hay que prestar atención a la composición del agua. En muchos lugares tenemos análisis viejos que nos permiten saber como era el agua antes, de manera que lo nuevo se puede comparar con eso y saber que pasó, pero hay muchos lugares donde estos estudios no están.
En general no hay problemas con la potabilidad del agua, no aparece ningún motivo para temer que el agua está cambiando sus características de tal modo que empiece a ser problema para la salud de la gente. Hemos hecho análisis muy exhaustivos, en muchos casos analizamos hasta 72 elementos, de manera que podemos estar seguros de los que decimos.
Lo que se ve es un pequeño aumento, sobretodo por Villa La Angostura, de sílice y alúmina en el agua. Esto es natural y no perjudica ni cambia las condiciones de la potabilidad del agua.
En cuanto a la turbidez del agua que se puede ver en los lagos y en los arroyos eso es un inconveniente y necesita ser resuelto. Por suerte todos los sistemas que tenemos resuelven este problema, el DPA con su sistema de filtros, las casas con sus tanques de decantación, de modo que este es un tema no tan relevante.
Las partículas en suspensión
C.B: -Hay que diferenciar los tipos de partículas que salen del volcán: pueden ser los que vuelan y que todavía no tocaron el suelo (se encuentran en las plumas más oscuras), estas se diferencian del material que ya cayó y se vuelve a levantar por el viento; esto empieza a generar ciclos diferentes: hay uno que cayó una vez, otro dos, otro tres y así... A medida que van pasando los ciclos van habiendo cambios dentro de cada uno de los fragmentos que los hacen menos agresivos para nosotros.
La agresividad de la ceniza se da por un efecto generalmente mecánico, es como si fuese una pasta de pulir que va cepillando la protección y provoca que entre al cuerpo lo que no debe entrar.
Las cenizas del primer ciclo, las que todavía no han caído, son las que tienen los filos más activos y es la más agresiva, por eso cuando llega la pluma sentimos el malestar y cuando se levanta viento no lo sentimos, esa es la diferencia.
La agresividad de la ceniza tiene que ver con dos razones: una mecánica, según las aristas de las partículas; por otro lado todos los granitos están llenos de poros, cuando salen con la erupción contienen gases, el material que llega del volcán tiene algo de gas dentro que puede ser dióxido de azufre, se puede notar sobre el hierro una oxidación un poco más rápida.
-¿El tipo de material que contiene gases es el que llegó con la primera erupción?
C.B: -Todos, esto sale de abajo (del volcán) con una presión y una temperatura grandísima, en el momento que sale esto disminuye y los gases que estaban apretados allí tienden a salir y le dan esa forma a los granos de arena; algunos no salen del todo, se quedan allí y van decayendo en el suelo hasta que desaparecen en horas o días nada más. Se puede tomar una muestra y al analizarla ya no hay nada de gas, sobretodo si la muestra cae en el agua o hay humedad en el suelo. En conclusión hay mayor agresividad en las cenizas que vienen directamente que en las que mueve el viento.
Por Lic. Denis Thomas
Menos Bacterias
Esto es más intuitivo que analítico: pero lo que estoy viendo es que en los análisis de los últimos tiempos mejoró la condición bacteriológica. Estas cenizas han limpiado, desde el punto de vista bacteriológico muchísimos patogénicos en lugares muy afectados como La Costa Del Sol y la zona de Dina Huapi. Después de este proceso de cepillado y co-preciptación provocó que muchos patogénicos no estén tan presentes como antes, están los mismos, pero la cantidad es menor. –Carlos Beros, geólogo BEHA Ambiental-(El Cordillerano)
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