Mientras continúan los planes para facilitar la regularización de las parcelas, se realizan grandes esfuerzos para manejar la complicada situación en cuanto a espacio disponible - En este marco, sería importante que se estudiase, por lo menos, la normativa sobre emergencia funeraria aprobada en Junín, implementada ante una problemática similar
Para tales fines, como se sabe, se llevan adelante distintas acciones. En primer lugar, un relevamiento general de cada parcela, a efectos de regularizar su situación dominial, para lo cual periódicamente se emiten edictos, previa invitación a las familias propietarias y/o apoderados, a poner en orden su situación.
Con esta estrategia, que se viene desarrollando desde hace ya algunos años, se planea recuperar una importante cantidad de espacios, que podrán cederse según norma para nuevas inhumaciones.
En segundo lugar, se está relevando permanentemente el estado de antiguas bóvedas, tramitándose su demolición en determinados casos.
Entre paréntesis, ambos procesos, según le explicaba ayer a este diario la administradora de la necrópolis, Sandra Giovagnoli, permiten recuperar distintos materiales, que van desde tapas de sepulturas hasta ornamentes fúnebres de valor, que están siendo cuidadosamente documentados y acopiados.
Algunos de esos elementos han tenido uso inmediato. Por ejemplo, para reemplazar la tapa de una sepultura adyacente a una bóveda que estaba derrumbándose por deterioro, a la izquierda de la calle central del predio, cuyos restos caídos la habían destruído.
En tercer lugar, se continúa realizando un minucioso relevamiento, parcela por parcela, que ya va muy adelantado y realiza personalmente Giovagnoli, tomando nota de cada sepultura para establecer fehacientemente todos sus datos.
Paralelamente, se realizan diariamente las tareas habituales de limpieza, mantenimiento y refacciones que, permanentemente, exige la necrópolis.
En estos días, justamente, se realizaba la limpieza de los techos de las nicheras, parte de los cuales fueron afectados por la caída de una rama de las casuarinas que flanquean el frente del cementerio.
EMERGENCIA FUNERARIA
De todos modos, pese al encomiable trabajo que se está llevando adelante, resulta evidente concluir que la situación estructural de colapso que afecta a la necrópolis local sólo podrá paliarse -si se hacen bien las cosas- por un plazo relativamente prudencial ya que, inevitablemente, la problemática recrudecerá eventualmente.
Es decir que, como ya hemos indicado en distintas oportunidades, las alternativas son dos: o un nuevo predio, clausurando las inhumaciones en el actual y preservándolo obviamente como camposanto; o la ampliación del actual predio hacia la parcela adyacente, es decir, el terreno que ocupan hoy Bromatología, Servicios Urbanos, y Obras y Servicios Viales, conocido comúnmente como "corralón" municipal.
Mientras tanto, tenemos entendido que las autoridades municipales ya están estudiando la normativa implementada en 2008 en Junín, justamente a raíz de la situación de colapso que afecta a las cinco necrópolis de ese distrito que dependen del municipio.
Por dicha normativa, fue declarada en Junín la Emergencia Funeraria "respecto de la capacidad de disposición de lugares físicos para el descanso de restos mortuorios de seres humanos en los cementerios y necrópolis de dominio municipal hasta el tiempo que demande la regularización de la prestación del servicio, conforme la demanda que del mismo requiere la población de la ciudad y localidades de esta jurisdicción comunal".
Básicamente, se trata de una herramienta normativa que le permite al gobierno juninense gozar de determinado margen de acción a los efectos de atacar una problemática compleja, que se finca tanto en lo material inmediato como, obviamente, en lo emocional y afectivo, y que afecta a su vez a miles de familias de esa jurisdicción.
Precisamente, la norma fue sancionada por cinco años, pero con amplio margen para ser prorrogada a través del Concejo Deliberante: en ese lapso, el Ejecutivo "podrá llevar adelante las medidas, acciones, gestiones y acuerdos que le posibiliten generar, recuperar y disponer de espacios físicos dentro de los cementerios municipales para el albergue y descanso de los restos humanos, asegurando un adecuado y respetuoso tratamiento a los cuerpos y que estos posean un lugar de descanso".
Un punto interesante de la norma aprobada en Junín, es que autoriza al gobierno de esa ciudad "a celebrar los convenios con entidades públicas o privadas que resulten necesarios a fin de optimizar la prestación del servicio municipal mortuorio, aumentar la capacidad funcional de los cementerios municipales, asegurar un destino digno y seguro de los restos humanos y evitar el abandono, destrucción y descuido de los restos y lugares físicos donde se encuentran".
Además, la normativa faculta al gobierno "a establecer dentro de su estructura funcional, el diseño de un área específica con competencia en materia funeraria, disponiendo de los recursos y partidas presupuestarias necesarias para llevar adelante las acciones, medidas y políticas que requiere este tipo de cuestión".
Por otro lado, la normativa innova en materia de cesión de espacios. Estos, "corresponden al dominio municipal, y son cedidas en uso a los permisionarios por un determinado espacio de tiempo, siempre que abonen los derechos respectivos que al efecto fije la Ordenanza Impositiva vigente al momento de la cesión o renovación del uso".
En suma, se trata de una normativa innovadora y práctica, que tiende a generar herramientas y dispositivos legales que permitan al gobierno local manejar una problemática muy compleja, con el mayor margen de maniobra posible.
En definitiva, una herramienta -o un conjunto de ellas- que ya debería estar aprobándose en nuestro distrito, "afiatada" a nuestras necesidades.
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