Hoy se celebra un nuevo aniversario de la capital neuquina, y al mismo tiempo los 10 años de la sede del Museo Nacional de Bellas Artes de Neuquén, un edificio diseñado y construido especialmente para tal fin.
La celebración se hará con la inauguración de una muestra de Ricardo Carpani, uno de los artistas más comprometidos social y políticamente del siglo pasado en Argentina, dueño de una obra de fuerte impacto, que tendrá una segura repercusión en Neuquén, tal como han tenido otros grandes artistas que en la década del ahora emblemático museo, han desfilado por el espacio dedicado a las exposiciones transitorias de la gran sala diseñada por el arquitecto Mario Álvarez.
La década que orgullosamente cumple la institución neuquina, se corresponde con un récord para la provincia y quizá también para el país: diez años ininterrumpidos de una gestión, la de Oscar Smoljan, unida íntimamente a este Museo, que ya es conocido en el mundo entero, y que ha logrado hacerse de un prestigio inusitado.
Smoljan ideó e impulsó la posibilidad de que Neuquén fuera una sede del Museo Nacional de Bellas Artes cuando éste se decidió a descentralizar su patrimonio; y quien, durante el primer gobierno municipal de Horacio Quiroga, trabajó e impulsó la posibilidad de hacer un edificio especialmente para albergar esta institución, y consolidar así un perfil de ciudad vinculada a la cultura.
En este 2014, en una coyuntura político y social que tiene algunos puntos de coincidencia con la que le tocaba al país cuando se tenían estas ideas de sacar la cabeza un poco por encima de las crisis cíclicas, y pensar en lo que trasciende, lo que va más allá de lo inmediato, y ubicar en el arte y su proyección infinita la vinculación con la política y con la idea del progreso y desarrollo del ser humano, el MNBA Neuquén es una realidad firme y en expansión.
No es solo una sala donde se exhibe arte, es también lugar de encuentro, y de presentación continua de otras artes, como el cine, el teatro, la música. Si alguna vez se discutió el museo, por esas cosas sociales y políticas inevitables en un país poco acostumbrado a lo duradero, esa discusión ha quedado superada.
La realidad fue la encargada de demostrar que fue una idea y una concreción acertada. Por eso, este viernes, cuando se inaugure la muestra de Carpani y se celebren los 10 años del MNBA en su edificio propio, no solo habrá torta, brindis y alegría, sino también la callada satisfacción de haber conseguido algo desde la pluralidad y la concordia, para una ciudad siempre agitada, siempre viva, siempre hacia adelante.

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