San Cayetano congregó a una multitud, que fue a pedirle trabajo y salud

San Cayetano congregó a una multitud, que fue a pedirle trabajo y salud
Miles de personas de todas las edades concurrieron ayer durante toda la jornada al templo ubicado en la zona Sur de la Capital tucumana para rezarle al popular Santo del Pan y el Trabajo y agradecerle por los favores recibidos. El papa Francisco envió un mensaje a los fieles y resaltó “la cultura del encuentro con los más necesitados”
Una emocionada multitud y un Santo que es cada vez más popular por sus milagros en tiempos de crisis, fueron ayer los protagonistas de un conmovedor acto de devoción y fe religiosa. Se estima que unos 35 mil fieles participaron de los honores a San Cayetano en el templo ubicado en avenida Brígido Terán al 900, en la zona Sur de San Miguel de Tucumán.

En un día primaveral, familias enteras, sin distinción de clases, elevaron sus plegarias al venerado Santo, pidiéndole salud, pan y trabajo, y, en otros casos, agradeciéndole por los favores recibidos. Para facilitar el desplazamiento de los feligreses que concurrieron durante todo el día a la parroquia, se dispusieron vallados en la avenida Brígido Terán en su intersección con la Diagonal paralela al Canal y en calle Pedro Miguel Aráoz.

La fiesta del Santo de la Providencia, como también se lo denomina, comenzó el martes por la noche, cuando cientos de fieles participaron, desde las 23.00, de la tradicional Misa de Vísperas. Como todos los años, muchos fieles desafiaron el frío durante la madrugada y se instalaron en la vereda del templo para poder ocupar un buen lugar en la misa de las 6.30. "Al que madruga, Dios y San Cayetano lo ayudan", reza una frase común entre los seguidores del Santo del Pan y el Trabajo.

Tras ese oficio, se realizaron otras misas a las 11.00, 21.00 y a las 22.00. La misa central de la fiesta patronal tuvo lugar a las 16.00 y a su culminación se concretó la tradicional procesión por las calles que rodean el templo, que como es habitual tuvo un marco multitudinario.

Con toda la fe

Como es habitual cada 7 de agosto, miles de personas de todas las edades llevaron consigo sus espigas, imágenes en miniatura, afiches y estampas con la figura de San Cayetano, con la intención de que esos objetos sean bendecidos.

"Vengo a pedir por trabajo para mis dos hijos, que por ahora solamente hacen changas. Tengo mucha fe, porque el año pasado no podía caminar debido a que me operaron de la pierna, y hoy estoy aquí, dándole gracias a San Cayetano", manifestó Lucía del Valle López de Ruiz, quien concurrió a la misa central y luego presenció la procesión desde la avenida.

"Yo quería estar presente, como todos los años, porque San Cayetano siempre nos acompaña, con trabajo y salud, que es lo más importante. También quiero pedir por todos los que están sufriendo por esta tragedia en Rosario", sostuvo, a su turno, Luis Sosa, un joven taficeño que concurrió con su novia, Sofía, para "cumplir una promesa", según confesó.

Así, las expresiones de agradecimiento y los ruegos de quienes se aferran a la fe para salir adelante, se multiplicaron durante toda la jornada y tuvieron un sólo destinatario: el querido San Cayetano.

El mensaje de Francisco

El papa Francisco destacó la "cultura del encuentro" con los más necesitados, en un mensaje enviado a los fieles que participan año tras año de los oficios en honor a San Cayetano en Buenos Aires, donde ejerció su misión sacerdotal hasta hace poco.

En el inicio del mensaje, el pontífice expresa: "Como todos los años, después de recorrer la cola hablo con ustedes. Tal vez la cola la recorrí con el corazón. Estoy un poquito lejos. No puedo compartir con ustedes este momento tan lindo, en el que ustedes están caminando hacia la imagen de San Cayetano".

"El lema elegido por ustedes habla de otro encuentro, dice: 'Con Jesús y San Cayetano vayamos al encuentro de los más necesitados", añadió a continuación.

Francisco expresó que ese lema "habla del encuentro de las personas que necesitan más, de aquéllos que necesitan que les demos una mano, que los miremos con cariño, que compartamos su dolor o sus ansiedades, sus problemas".

"Lo importante -puntualizó- no es mirar desde lejos o ayudarlo desde lejos, sino ir al encuentro. Eso es lo cristiano, lo que nos enseña Jesús. Ir al encuentro de los más necesitados. Como Jesús que iba siempre al encuentro de la gente. Él iba a encontrarlos".

Tras comentar que al dar limosna hay que mirar a los ojos y tocar la mano de quien la recibe, porque si no hay encuentro con esa persona, enfatizó: "Necesitamos saber encontrarnos, necesitamos edificar, crear, construir una cultura del encuentro".

A continuación, manifestó que "hay tanto desencuentro. Líos en la familia, siempre; líos en el barrio; líos en el trabajo; líos en todos lados. Y los desencuentros no ayudan. La cultura del encuentro. Salir a encontrarnos", reflexionó.

"Y el lema dice `Encontrarnos con los más necesitados` -siguió-, es decir con aquéllos que necesitan más que yo; con aquéllos que están pasando un mal momento, peor que el que estoy pasando yo. Siempre hay alguien que la pasa peor".

Al respecto, Francisco, manifestó: "Entonces yo pienso, estoy pasando un mal momento. Vengo a la cola a encontrarme con San Cayetano y con Jesús, y después salgo a encontrarme con los demás, porque siempre hay alguien que la pasa peor. Con ésos es con quien nos debemos encontrar". El pontífice agradeció a todos la presencia y dijo que "solamente les pido una cosa: Que se encuentren, busquen y encuentren al que más necesita, pero solos no, con Jesús y con San Cayetano".

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