La Municipalidad de la capital no está exenta de las suspicacias. En menos de tres meses, el intendente, Domingo Amaya, debió anular dos licitaciones públicas.
Idéntica decisión tomó el viernes; en este caso, en lo referido a la concesión del servicio de dos líneas de ómnibus urbanas (10 y 12). La licitación, abierta hace cuatro meses, estuvo envuelta en la polémica, a partir de una feroz interna empresarial. Las firmas que compitieron en este llamado fueron “Cerro Pozo”, conformada por empresarios tucumanos, y “El Rayo Bus”, vinculada a un grupo santafesino presuntamente cercano al diputado nacional Agustín Rossi.
Además, la Municipalidad también se apartó del régimen de contrataciones y de la Ley de Obras Públicas para alistar la ciudad de cara a la Cumbre del Mercosur.


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