Fue en el subsuelo y está en el aislante de las tuberías. La Corte ordenó el desalojo y la descontaminación, que costará $200.000.
El asunto es tan serio que la Suprema Corte resolvió desalojar y descontaminar a partir del 25 de octubre y durante un mes el sector afectado, donde trabajan unas 100 personas, tras las mediciones técnicas que arrojaron un alto índice de asbesto en el aire. La descontaminación costará $200.000.
La fuente de la contaminación es el viejo y dañado aislante térmico de la tubería de la calefacción central del edificio, que atraviesa todas las oficinas del subsuelo, pasando por encima de las cabezas de los empleados judiciales, y que está desprendiendo fibras de asbesto.
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos precisa en su sitio web que “las fibras de asbesto pueden causar, si se inhalan, graves enfermedades pulmonares”.
“La asbestosis, el cáncer del pulmón y otro tipo de cáncer llamado mesotelioma son las tres afecciones relacionadas con el asbesto. No son inmediatas y en algunas ocasiones aparecen hasta 20 años después”.
Remarca que “los casos más graves se experimentaron en algunos trabajadores industriales expuestos a niveles muy altos de este metal en el aire. En cambio, hay una gran incertidumbre en cuanto al riesgo causado por la exposición de bajo nivel”.
Indica que los daños son similares y progresivos como en un fumador y que el material se usa hace más de un siglo en la construcción, por lo que está presente en la vida diaria. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos también aclara que sólo es contaminante cuando los aislantes empiezan a desmenuzarse y libera las fibras.
Habló el procurador general
El fastidio de los trabajadores por esta situación es muy grande y el sindicato hizo su reclamo a la Corte: “Le solicitamos que desocupen los espacios con riesgo contaminante y que se hagan los exámenes médicos a los trabajadores”, sostuvo su referente gremial Carlos Ordóñez.
La Corte mendocina no calló el problema. Atendió a Diario UNO y explicó la situación. El administrador general del Poder Judicial, Alfredo Segura, afirmó que “no sabíamos que había asbesto allí, las tuberías de la calefacción tienen más de 50 años y han comenzado a deteriorarse”.
“Cuando lo sospechamos le pedimos un primer estudio, el 10 de setiembre, a la Facultad de Ingeniería de la UNCuyo, que tiene uno de los pocos laboratorios autorizados en el país para tratar este problema”.
“Ellos nos confirmaron que el aislante de las tuberías tenía asbesto y luego con una medición, que los índices de contaminación eran muy altos. Por eso decidimos la descontaminación inmediata y vamos a ser el primer edificio de Mendoza que tome esta medida”.
Sellado durante un mes
El administrador general del Poder Judicial, Alfredo Segura, confirmó que el viernes 22 los especialistas de Ingeniería de la UNCuyo iniciarán las tareas de descontaminación para quitar las microscópicas fibras de asbesto.
“Primero harán la limpieza de las oficinas, eso incluye mobiliario, expedientes, todo lo que allí hay. Luego éstas serán trasladadas a otras dependencias fuera del subsuelo, que el lunes 25 de octubre quedará completamente sellado y vacío”, puntualizó Segura.
Agregó que “los especialistas quitarán todos los aislantes de las tuberías, tarea que nos han dicho les llevará un mes. Eso incluye recolectar el aislante térmico con asbesto, el que hay que embalarlo de acuerdo con un protocolo formal para enviarlo a Córdoba, donde está una de las dos plantas del país para reducir el asbesto”.
Tras cumplirse este programa se volverán a realizar mediciones para detectar la presencia de fibras del mineral en el aire. “Si persiste la contaminación, volveremos a limpiar; los empleados no trabajarán allí hasta que los índices no estén en cero”, sentenció Segura.
Mientras tanto, las oficinas del subsuelo serán trasladadas a otros puntos del palacio y distintos edificos del Gran Mendoza.

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