Paula Tejeda, de 25, y Lucas Carrizo, de 29 años, destacados bailarines de tango en el nivel mundial, se unieron hace nueve años y funcionan casi perfectamente como pareja de baile hace ocho.
Actualmente están radicados en la provincia de Buenos Aires, apostando a seguir haciendo su producto para la compañía Tango x 2 y viajando permanentemente a Norteamérica, Europa y Asia.
En cuanto a competencias, sienten que alcanzaron ampliamente sus objetivos, ya que en el año 2009 fueron finalistas de Tango Escenario en el Mundial de Tango; en el año del Bicentenario argentino ganaron el Campeonato Metropolitano de la Ciudad de Buenos Aires, y fueron finalistas de tango salón en el Mundial de ese mismo año, pisando Paula de 21 y Lucas de 25 años, por segunda vez, el imponente Luna Park. Desde el año 2010 forman parte del elenco de bailarines estables de la prestigiosa compañía Tango x 2. Hoy su profesión está abocada a la enseñanza de la disciplina en Buenos Aires y el exterior.
Del amor a la danza
Los inicios de Paula y Lucas se dieron por separados. Ella, estudiante del ballet clásico desde pequeña, a partir de los 15 años comenzó a introducirse en el mundo del tango en talleres que se dictaban para jóvenes. El, apenas terminando la secundaria, a los 17 años empezó a incursionar en el tango con un grupo de jubilados y en milongas. Hace ya nueve que se conocieron en el marco de este ambiente, primero se enamoraron y decidieron profundizar esta pasión por esta danza.
Lucas explicó que el desarrollo profesional se dio casi sin buscarlo. “Si bien en tango no hay un título que te habilite a decir: ‘Ahora ustedes son profesionales’, esto más bien es un reconocimiento social”. Ganar el Campeonato Metropolitano en el año 2010 les dio una proyección grande en el nivel país, integrándose a la compañía Tango x 2 y una chapa internacional importante.
La rutina porteña de esta joven pareja es hacer dos horas de ensayos por día, y por las noches salir a milonguear con amigos o alumnos.
“En tango tenemos dos mundos: el tango salón y el tango escenario. El tango salón, que es el que más uno trabaja cuando sale al exterior, es salir casi todas las noches a las milongas y conocer gente. Ahí uno baila de una forma social, se llama tango salón porque es un baile que es al piso. Y después hacemos tango escenario, que es más como un show, que hay una preparación coreográfica con ensayo de por medio”.
Paula explicó que en el tango se manejan muchas relaciones públicas. “En el tango, no es solamente bailar bien y quedarte en tu casa guardado. El trabajo sale de la relación social”.
A Buenos Aires llega gente del medio, como productores u organizadores de festivales que recorren las milongas, y es ahí es donde se hacen los contactos para viajar y seguir en esta profesión.
Trayecto profesional
En el año 2009, fueron finalistas de Tango Escenario en el Mundial de Tango, y ganaron el Campeonato Metropolitano de la Ciudad de Buenos Aires. Ese mismo año fueron finalistas de Tango Salón en el Mundial, pisando por segunda vez el Luna Park.
Esta serie de éxitos los llevó a integrar la compañía Tango x 2, de Miguel Angel Soto, que tiene 23 años de trayectoria. Desde el año 2010 forman parte del elenco de bailarines estables. “Es como el semillero de grandes tangueros, así que es un honor formar parte de esa compañía”. Cuando llegaron a Buenos Aires, al principio tenían una pareja que los coucheaba, Pablo y Noelia. “Son como nuestros mentores en Buenos Aires, ellos nos abrieron las puertas en el tango”. Una vez que se introdujeron en el campo, empezaron con la coreografías de la compañía: “El director de la compañía te pone coreografías que tenés que ejecutarlas y después haces un mix. Es lindo crear y está bueno también que te dirijan, son como dos sensaciones distintas”.
A partir de allí, se abrieron sus puertas hacia el mercado internacional: Europa, China y Corea. En el lapso de casi un año emprendieron viajes con la compañía a Italia, Roma, Milano, Firense, Verona, Nápoles. De forma particular, China, Bishing, Shanghái, Hong Kong, Shenzhen, Beijing, Shendu, solo por mencionar algunos. Además, hace tres meses en los festivales de Portland, en Canadá, y los festivales de San Francisco, en Estados Unidos.
“Es lindo porque si uno se pone las pilas, si uno es profesional, si uno cumple con lo que debe hacer, si uno se esfuerza, si uno entrena, se dan. Y es como un regalo también, hacer lo que uno ama y poder visitar otros países y tener amigos por todos lados, porque no va y se queda un mes en un lugar y te haces afectos, uno se va encariñando. Nos pasa mucho en China, que éste fue ya nuestro cuarto año y va haciéndose de amigos, al irse uno también queda triste”.
El compromiso no solo es profesional, sino también se encuentran involucrados de manera afectiva. “Uno va creando lazos muy fuertes y China ya es como nuestro segundo hogar. La gente nos conoce mucho, ellos confían mucho en nuestro producto, lo que es como la frutillita del postre que te reconozcan en China, que es una potencia mundial, y te den el lugar y el prestigio que ocupamos, somos muy afortunados”.
El próximo año los jóvenes participarán por quinto año consecutivo en el Festival de Tango en China: “En el rubro del tango no es fácil que te llamen todos los años desde las mismas ciudades, simplemente porque hay un abanico muy grande de profesionales y quizás van eligiendo a otros y es como un orgullo seguir en carrera”, expresó Paula.
Por su parte, Lucas lo señaló como un desafío. “Hace que cada año uno tenga que demostrar distintas cosas, entonces uno también está como en la búsqueda constante creando coreografías nuevas”.
Mantener este nivel profesional es trabajar con mucha constancia para superarse continuamente y seguir aprendiendo.
Hoy en día, su profesión está abocada a entrenar todos los días, a dar clases de tango en Buenos Aires y participar de festivales internacionales. En octubre, asistirán a las presentaciones de milongas en la Universidad de Avellaneda, en Capital Federal. “El año que viene, por suerte, tenemos una gira bastante linda, bastante intensa, con muchas ciudades en Asia y en Norteamérica. Nos espera una muy linda etapa”.
Orgullosos de ser “catuchos”
“Nosotros nos sentimos muy orgullosos de nuestras raíces, tanto por ser catamarqueños como por ser argentinos”.
El dúo trasmite en una sus coreografías la contaminación de la megaminería en nuestra provincia. “Es como una forma de demostrar las cosas buenas y las cosas malas, pero la verdad que nosotros sentimos un compromiso muy fuerte por nuestra sociedad. Sentimos que a la gente hay que enseñarle no solamente a bailar tango, sino que uno es como un embajador cultural, enseñar las costumbres, el abrazo, el saludo”.
En este sentido, comentaron detalles que diferencian la cultura argentina de los chinos, por ejemplo saludar con un beso o usar perfume. “Ese tipo de detalles que tienen que ver con nuestra cultura, el respeto hacia los demás, el tratar de bailar organizado en la milonga, hace a nuestra idiosincrasia como argentinos y como catamarqueños también”.
Conscientes de sus raíces, Paula y Lucas tratan de trasmitirlo en sus bailes e invitan a sus amigos a visitar nuestro suelo argentino. “Siempre estamos trayendo a nuestra gente, a nuestros amigos para acá. Y con esta coreografía, que nosotros hablamos de la megaminería en Catamarca y lo que sufrimos a diario y lo que la gente cree y no dice, creo que está bueno entender el arte como un movimiento y un espacio para decir lo que somos, y nosotros somos catamarqueños antes que bailarines, somos personas antes que nuestra profesión. Somos muy conscientes de eso y la gente nos valora por eso. Siempre estamos hablando de Catamarca”.
Elegir la distancia
'Aunque este par extraña estar en su tierra natal, los amigos, los paisajes y la tranquilidad que caracteriza a Catamarca, están conscientes de explotar al máximo su juventud y este momento profesional.
“Preferimos vivir acá que en Buenos Aires, la gran ciudad estresa un poco. Pero estamos en un momento profesional que nos impide venir acá, venir acá implica relajarnos demasiado, sería no ser conscientes de que realmente tenemos mucho trabajo allá”, señaló Paula.
Asimismo, Lucas se detuvo en la oferta artística que Buenos Aires ofrece. “En Catamarca vamos por buen camino, pero lamentablemente falta mucho en lo que se refiere a la política cultural y demás. En Buenos Aires, vos querés tomar clase de lo que sea y siempre tenés alguna oferta y varias opciones, lo cual hace que como artista estés buscando la creatividad, con qué se puede innovar y no quedarse haciendo lo mismo. Nosotros somos muy inquietos, nos gusta probar”.
El abrazo en el tango
La pareja considera al tango como comunicativo. Al respecto, Paula comentó: “Lleva una conexión muy especial, lleva contacto físico con otra persona y ya eso amplía el espectro para conocer a alguien. Más que charlando, también lo conoces como más físicamente y es más fácil llegar a la gente”.
En este marco, destacó el abrazo como lo más lindo que tiene. “Tiene que ver con algo que es más una armonía, una comunión con la música, la otra persona y lo que sucede en ese momento.
El tango se va creando ahí en ese momento sin necesidad de una coreografía, ese para nosotros es el tango social, el tango salón, el tango más real que se va creando en ese momento con la sensación de estar con alguien que no conocés y porque importa lo que te trasmite”. “Mediante un abrazo tenés que comunicarle a otras personas tus sensaciones. Esa comunicación que hay entre las dos personas es genial, creo que eso es la llave, el abrazo, es el éxito por lo que tanta gente baila tango en todo el mundo”, agregó Lucas.
“El tango tiene mucho futuro”
La joven pareja, como profesores, señalaron que hay que ser conscientes de la manera que se enseña esta danza a los niños.
“Se siguen repitiendo modismos o cosas del pasado, como por ejemplo de vestir a las niñas de prostitutas casi, de medias de red, vestidos rojos, cosas que no tienen nada que ver con la actualidad. Y el tango es actual, eso es lo lindo que quizás se diferencia en cuanto al folclore, que yo puedo crear en ese momento un movimiento y vos lo bailas así, no hay un parámetro, no es fijo, entonces se sigue renovando y en los niños es una responsabilidad de no seguir generando esos patrones”, expresó Paula.
Además, mencionó el tema del machismo, a lo que atribuyó: “Es porque los profesores siguen reproduciendo ese camino del tango que es muy viejo, y que nada representa a las mujeres de hoy”.
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