Es sabido que la provincia de Catamarca se encuentra en una zona sísmica de mediana “peligrosidad”, según lo que establece el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres).
El organismo nacional con sede en San Juan, al igual que otros expertos, pusieron la voz de alerta en torno a la falta de preparación de nuestro país para una situación de movimiento sísmico, cuya magnitud supere los 7 grados en la escala de Richter.
Han pasado casi 10 años desde el terremoto que tuvo su epicentro en nuestra provincia, pero se sintió en gran parte del país.
El movimiento de 6,5 Richter llegó a sacudir edificios hasta en Buenos Aires ese 7 de setiembre del 2004.
En Catamarca causó importantes daños, algunos de los cuales permanecen hasta hoy.
Un informe publicado ayer por el diario La Nación señala que las provincias con alto riesgo sísmico presentan serias deficiencias en infraestructura de servicios básicos para enfrentar un terremoto de gran magnitud, como ha sucedido en Chile.
La doctora en Ingeniería Graciela Noemí Maldonado, directora del Centro Regional de Desarrollos Tecnológicos para la Construcción, Sismología y la Ingeniería Sísmica (Ceredetec), de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), afirmó que las provincias afectadas afrontarían serios inconvenientes, de producirse un terremoto de gran magnitud y superficial.
“La infraestructura básica es un tema complejo ante un sismo. Hace falta mayor inversión y financiamiento para lo que ha quedado obsoleto, pero a la vez preocupa el desarrollo urbano que ha generado un aumento de vulnerabilidad. Lo importante es que mientras mejor formada esté la población el riesgo será menor”.
Mario Araujo, titular del Area Sismológica del Inpres, expresó que “siempre va a faltar preparación para afrontar un terremoto destructivo”, y que la preocupación ante un evento extremo, hoy está puesta en los servicios básicos. “Podrían colapsar los sistemas de agua, cloacas y de comunicaciones”, señaló el especialista.
Pero además, los entendidos hicieron hincapié en la falta de preparación de la población para un evento de esta naturaleza.
En lo que respecta a la provincia de Catamarca, después del sismo del 2004 se tomó algo de conciencia sobre la necesidad de estar preparados, por lo que Defensa Civil encaró una serie de simulacros en lugares públicos, pero con el tiempo el entusiasmo se fue diluyendo.
Hoy no se observa preocupación en las autoridades por llevar a cabo una campaña para enseñar a la población a cuidarse en caso de un terremoto.
Un movimiento poco mayor al del 2004 sería catastrófico
Un grupo de expertos en sismología explicó que en las jurisdicciones con peligro ante un gran remezón de la tierra, que incluye a las provincias de Mendoza y San Juan en primer lugar, seguidas por todas las provincias del Noroeste en menor medida, se podría producir un episodio extremo cercano a los 7,5 grados. Hasta ahora, hubo significativos movimientos, pero aún se aguarda que se produzca un evento de gran escala, lo que podría significar una catástrofe. Un terremoto de 7,5 en esta región sería grave.
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