La Catalina, a corazón abierto

La Catalina, a corazón abierto
La murga uruguaya está de gira en la región con el show "Esperando el fin del mundo. "Río Negro" habló con el director de la agrupación, Yamandú Cardozo.

La murga orientalAgarrate Catalina trae por primera vez a la región "Esperando el fin del mundo" en el que analiza, con su habitual humor, poesía y reflexión, diversas reacciones humanas ante un extraño espejismo que muchos creyeron.

La murga se presentó en la Asociación Española de Roca el domingo y ayer en el Teatro Círculo Italiano de Villa Regina; mañana estará en el Salón Rainbow de Casino Magic Neuquén; el 28 en el Teatro Municipal de Zapala; el 29 en San Martín de los Andes; el sábado 30 en el Teatro La Baita de Bariloche y el 5 en el Centro Cultural de Viedma.

Un recital en el que desfilan "Dios", "Las banderas", "Bob Marley era uruguayo", "Hombres de mundo" o "La niebla", en la bellísima voz de Freddy "El zurdo" Bessio entre otros. Mucho candombe interpretado por la batería de La Catalina.

"Río Negro" mantuvo un encuentro con Yamandú Cardozo, su director, en la serrana y bella Tandil, cuarto escalón de su nuevo tour argentino.

La Catalina es nítidamente un poderoso medio de comunicación y sus integrantes, observadores de una realidad que luego traducen en canciones y coreografías, proponen su visión de la aldea y el mundo. "Es una correctísima definición de la murga y uno de los valores, de las características del género, más allá y mucho antes de nosotros, que continuará siendo así mientras siga habiendo murgueros. Lo que más nos enamora es la posibilidad de ser puente de comunicación horizontalísimo y desnudo, entre iguales; entre gente que no tiene –a no ser por la murga, en este caso– acceso a la parte emisora de casi ninguna propagación de más de uno a otro. La posibilidad de analizar, de protestar y tirar la bronca los hijos de vecinos, comunes y corrientes, se da en el mostrador de un bar, en el almacén, la comisión de padres, en el gremio o el liceo, donde sea, pero uno a uno", dice Cardozo.

Y agrega: "Con la murga tenemos la chance de sacar esa foto social, hacer la caricatura, compartirla y ser escuchados por una cantidad enorme de seres. No olvides que nuestro carnaval, en los cuarenta y cinco días que dura, mueve más gente –es bien sabido– que todos los equipos de fútbol de Uruguay sumados, en todo el año. Uno arma un espectáculo y sabe que si tiene mínimamente alguna valía artística, envuelta de una manera atractiva, esa cantidad de personas nos va a ver y atender. Y además, a la murga se la ve desde un lugar de identificación, horizontal, porque se la reconoce y a corazón abierto. La gente reclama que participemos, que hagamos esa fotografía, esa parodia. Es un medio comunicación, sí, muy popular, notablemente horizontal, que cuenta la otra historia, la que no sale en los libros porque está contada desde el lugar de los que no los escribimos."

–Horizontal, es la posición inversa a la del emisor que concentra en sus medios toda la potencia de transmisión, elige de qué hablar, qué omitir, a quién ignorar o fustigar. Decir la verdad o no…

–Totalmente. Es así. Parte de ese otro lado y con un criterio distinto, opuesto. Hay otro segmento del intercambio que muchas veces los medios de comunicación más formales no cumple, que es recibir respuesta a su emisión… La murga va a los barrios y la contestación del público es inmediata, dura, cruda, maravillosa, salvadora o lapidaria, ahí, en el momento. Y cada noche, varias veces. ¡Está buenísimo! Y sin censura en ese aspecto, en lo que se dice y en qué forma, en la elección de la estética del envoltorio, en lo conceptual, en dónde y cómo… Me parece muy interesante que cualquiera de nosotros, el más silvestre de todos, pueda decir lo que se le ocurra bajo su responsabilidad, de cualquiera, hasta el más encumbrado y prestigioso, hace que sea el más igualitario y democrático medio de comunicación durante cuarenta y cinco días.

–Y fuera de ellos, están ahora en una gira que tendrá su tramo patagónico en General Roca, Regina, Neuquén y otras ciudades.

–Siempre nos genera una emoción e ilusión extras, movernos, salir de nuestro mapa habitual y compartir lo que hacemos. No solo por esperar esa respuesta con la misma ansiedad que en una barriada de Montevideo que visitamos por primera vez, más lejos del centro, grande, con más habitantes, sino porque hay un anhelo y una alegría desprendida de lo conceptual, de la función del arte, de ser representantes o puente tendido de un pueblo a otro. Lo hablamos en nuestro anterior encuentro… Antes de estar tanto por acá, había lugares de Argentina que deseaba conocer, hasta le tenía afecto, cariño, sin haberlos visitado, por culpa y responsabilidad de canciones, de una chacarera que cantaba mi abuela, un tango que entonaba mi viejo. El presentarse, el darse a conocer a través del hecho artístico, ya es emocionante. Que nos toque tal tarea es un extra a cantar todos los días en Uruguay. Que seamos además abanderados circunstanciales de un género que ha nacido de lo marginal, de lo señalado…

–Que ha sido discriminado.

–Tal cual… Y hoy seamos ese puente tendido del que hablaba, las alas sobre las que damos la vuelta al mundo, es una emoción extraordinaria. Ahora, con los argentinos también está la alegría de comprobar que somos tan hermanos que nuestra caricatura los incluye, nuestro dolor les duele, nuestra dicha, compartida. Somos más parecidos de lo que a veces nos pintan.

Comentá la nota