El presidente cubano sorprendió con el anuncio ante mil delegados del Partido Comunista que debaten reformas al modelo socialista. Dijo que lo ideal son dos períodos de 5 años consecutivos. Se esperaba sólo un discurso económico.
Cuando todos esperaban un discurso referido a lo económico, ya que el Congreso tiene como objetivo central debatir reformas cruciales al modelo actual, el mandatario giró hacia lo político y destacó la necesidad de garantizar “ el rejuvenecimiento sistemático en toda la cadena de cargos administrativos y partidistas ”. Así, según la agencia Prensa Latina, se incluyó a sí mismo en la renovación porque comprende a todos los cargos, desde la base hasta las principales responsabilidades, sin excluir el Primer Secretario del PCC que se designe en este Congreso y al Presidente del Consejo de Estado y de Ministros.
Las palabras del presidente cubano tuvieron un sentido autorreferencial, ya que él y Fidel gobernaron durante 52 años el país caribeño, y la generación histórica que los acompaña en los principales cargos sobrepasa los 75 años.
Pero al mismo tiempo fue crítico con las nuevas generaciones de militantes: “ Hoy afrontamos las consecuencias de no contar con una reserva de sustitutos debidamente preparados con suficiente experiencia y madurez para asumir las nuevas y complejas tareas de dirección en el partido, el Estado y el gobierno, cuestión que debemos solucionar paulatinamente a lo largo del quinquenio sin precipitaciones ni improvisaciones”.
Vestido con guayabera blanca, el presidente cubano empleó dos horas para presentar su informe central. “El reforzamiento sistemático de nuestra institucionalización será a la vez condición y garantía imprescindible para que esta política de renovación de los cuadros jamás ponga en riesgo la continuidad del socialismo en Cuba”, enfatizó También hubo dardos contra los sectores ortodoxos que ponen frenos a los cambios. “Lo único que puede hacer fracasar a la revolución y al socialismo -sostuvo- es la incapacidad para superar los errores ” que se han cometido durante más de cincuenta años. “Lo que aprobemos en este Congreso no puede sufrir la misma suerte, ni lo permitiremos, que los acuerdos de los anteriores (congresos): casi todo olvidado sin haberse cumplido.
Se me cae la cara de vergüenza de tener que confesarlo públicamente ”, lanzó el mandatario.
El cónclave debatirá durante cuatro días el Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, documento discutido masivamente desde diciembre pasado en lugares de trabajo, universidades y centros comunitarios.
La reforma, explicó Castro, contempla una significativa reestructuración del Estado, que controló desde los años 60 casi la totalidad de la economía. Allí se incluye la apertura de negocios privados en 178 oficios, reducción de la gigantesca burocracia con el recorte de 1,3 millones de puestos laborales, descentralización agrícola, autogestión empresarial, incremento de los impuestos, atracción de capitales privados y eliminación de subsidios.
Los cambios económicos, advirtió el mandatario casi en tono épico, son irreversibles. Y en una frase final dirigida a los mandos más reaccionarios a las reformas, les aclaró: “ Hay que desterrar el inmovilismo fundamentado en dogmas y consignas ”.

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