Así lo reveló la médica policial de la Jefatura Departamental de esa localidad. Le siguen contravenciones por alcohol y las peleas en la vía publica con lesionados. “Un moretón se puede ir, pero una palabra hiere por años”, definió.
Según admitió se trata de uno de los lugares en el cual más ha aprendido y se ven “muchas de las cosas que la sociedad quiere tapar”.
Mansilla señaló que desde su ingreso a la Jefatura ha visto un cambio notable en lo que respecta a la violencia de género. “La mujer ha salido de las cuatro paredes a poder contar qué es lo que le está pasando, y sentirse apoyada y acompañada por una ley, una institución y mucha gente que le va a brindar todo lo necesario para no quedar estancada en una situación como es la de violencia familiar y de género en todas sus manifestaciones”, comentó.
La profesional dijo que hay casos en los que le ha tocado ser la primer persona que escucha el relato o con quien la persona que fue víctima de una agresión se abre y logra contar la experiencia que ha pasado, donde hay mujeres que llevan muchos años de violencia, a las que les costó mucho el primer paso, la denuncia, un paso importante que no hay vuelta atrás, da cuenta LT39.
Esto -continuó Mansilla- es importante porque se suele decir que “le gusta que le peguen”, pero no es así, “a nadie le gusta que le peguen pero hay que ubicarse en la piel de una persona que no tiene trabajo, no tiene otra forma de mantener a sus hijos, no tiene donde ir, no cuenta con un lugar físico que la contenga su situación… entonces qué hace?”, y agrega que “a los chicos hay que darle todos los días de comer, la tasa de leche, ropa, que hace esa mujer que no tiene una independencia económica para separarse, tomar la decisión de decir basta”, añade en su alocución la médica.
Los casos de violencia de género se constatan en todas las edades, y han sido las mujeres más grandes las que -un poco por cansancio- han tomado la iniciativa de la denuncia y de continuar con todo el trámite que significa la separación, pero a la vez, hay chicas muy jovencitas, inclusive de parejas de novios, con edades de 16 a 17 años, que radican la denuncia porque el novio la ha golpeado.
No hay un motivo particular que de lugar a la violencia. En general -explicó- lo que lo desata este comportamiento es el alcohol, los celos y a partir de ahí, distintos aditamentos, además depende el lugar y la posición que ocupe la mujer, no tanto la escala social; si tiene un trabajo o es desocupada, cuánto contacto tiene con otras personas, entre otros puntos.
La mayoría de los casos que recibe la especialista en el área policial de Sanidad responden a casos de violencia de género; primero es el golpe físico, detrás de ese golpe está la violencia psicológica, que es una herida mucho mas difícil de tratar. “Un moretón se puede ir, pero una palabra hiere por años” definió.
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