“La identidad sexual está por encima del cinturón y la orientación sexual está por debajo de éste, no tienen que ver rigurosamente una con la otra”.
El caso resonó en todo el país y tuvo gran repercusión en la provincia, donde la comunidad transexual local ha logrado importantes avances en el cambio de identidad de género.
Carolina Jacky (61), referente de la comunidad mendocina, argumentó en diálogo con Diario UNO: “La identidad de género no es algo que se construye, que se forma o se educa, es algo que ya viene con uno. Lulú es lo que ella siente; siente que es una nena y por lo tanto es mujer”.
La abogada lo fundamenta en su propia vivencia y las de otras personas a las que representó.
Diagnosticada con una disforia de género (sentir una identidad de género opuesta a la física), la letrada, quien hasta hace cinco años fue el doctor Jorge Jacky, asumió públicamente la identidad femenina que había sentido toda su vida, y cambió su nombre e identidad sexual en el DNI, pasando a llamarse Carolina.
“La historia de Lulú es más o menos la de todas las personas con disforia de género”, precisó la abogada, quien resaltó: “A mí me ha asombrado de esta nena que su identidad se haya afirmado desde tan chiquita y que esté peleando por ella”.

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